LA IMPROVISACIÓN TAMBIÉN ES CORRUPCIÓN CASO SINGAPUR


Por Comunicación Social publicado 2019-10-29



POR ALEJANDRO LOZANO GONZÁLEZ
La improvisación también es corrupción. Para el presidente López Obrador “no tiene mucha ciencia gobernar”. Por eso no sabe las graves consecuencias de retroceder a un gobierno paternalista basado en dádivas que lejos de reducir la pobreza la arraiga fomentando la dependencia y no el esfuerzo.  Por eso no sabe que hay que apostarle a energías renovables y no a refinerías en pleno siglo XXI, no sabe la importancia que tiene, en un mundo globalizado, invertir en ciencia y tecnología, no sabe que apoyar el emprendimiento es fundamental para crear empleos y motivar una mentalidad autosuficiente, no sabe el dañino ejemplo, para cualquier mexicano trabajador y honesto, que los atletas olímpicos de su país reciban menos apoyo que quienes roban gasolina.
 
Las constantes improvisaciones del nuevo gobierno tienen al país en una incertidumbre y gran preocupación. La prueba más reciente es la salida del ex Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa que, como bien lo señalaron, más que una renuncia fue una denuncia. Urzúa señaló como “inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública”.
 
Por todo lo anterior me parece interesante analizar a un país que ha pasado de la pobreza a ser uno de los países más ricos como Singapur.
 
En 2016 tuve el honor de ser nominado por los gobiernos de México y Singapur para representar a México, dentro de 30 países en vías de desarrollo, en el ´Premio Cooperación Singapur´, para la certificación de políticas públicas implementadas por Singapur en los últimos 50 años. Dicha certificación se dividió en 5 ejes: Gobierno y Sistema Político; Educación; Desarrollo Económico; Infraestructura y Medio Ambiente; y Sociedad.
 
Singapur es un país “muy joven”, pues fue hasta 1965 que logró su independencia, por no decir que Gran Bretaña y después Malasia prefirieron deshacerse de “esa carga”. Singapur era un país muy pobre, atrasado, con altos niveles de corrupción y crimen, una educación y una fuerza laboral poco calificada, un ingreso per cápita inferior a $400 dólares y una tasa de desempleo de casi 15%.
 
Hoy, 54 años después, Singapur es un ejemplo mundial. Algunos datos:
  • La economía más competitiva del mundo de acuerdo con el IMD;
  • El cuarto país más rico del mundo y el que más millonarios produce;
  • Primeros 10 países que mejor calidad de vida tienen sus habitantes (ONU);
  • Primeros 10 países más pacíficos del mundo (Global Peace Index).
  • 2do lugar global por facilidad para realizar negocios (Doing Business);
  • 1er lugar en las pruebas de ciencia, matemática y lectura;
  • 3er nación con menos corrupción (Transparencia Internacional);
  • El país más limpio y verde de Asia.
  • 3er país con la mejor esperanza de vida con 83 años (antes era de 66 años)
  • Ingreso per cápita es de $64,581 dólares.
  • Tasa de desempleo promedio del 2.6% en los últimos tres años.
 
Desde el momento que aterrizas en su aeropuerto, el cual también ocupa el primer lugar en el mundo (Skytrax), te das cuenta del progreso que tiene el país y el cuestionamiento es inmediato: ¿Cómo le hizo Singapur?
 
Este impresionante proceso de transformación es gracias a Lee Kuan Yew quien, a sus 35 años, se convirtió en Primer Ministro de Singapur en 1959 hasta 1990, y ministro mayor y menor hasta 2011.

Lee, influenciado por sus experiencias personales y académicas en Inglaterra, implementó una serie de reformas a corto, mediano y largo plazo en lo gubernamental, educativo, económico y en lo social, para transformar a su país “del pozo de la miseria” como él mismo lo describió, en un país moderno.

No me centraré en cada uno de los cinco ejes que estudiamos, lo que sí quiero compartir es una breve síntesis del proceso y algunas anécdotas que me marcaron y reflejan claramente la transformación de este país.

Lee Kuan Yew sabía que, a falta de recursos naturales, la mejor ventaja que tenía Singapur era su ubicación, al estar en medio de las rutas de comercialización entre China, India y el sudeste asiático. Lee puso como premisa que su país tenía que ofrecer la mejor fuerza laboral de la región y en el mundo. Invirtió en la capacitación de su capital humano, firmó importantes tratados de libre comercio con China, Europa y Estados Unidos, otorgó incentivos a los inversionistas y algo trascendental, dio certeza a esta apertura internacional, gobernabilidad y estabilidad conformada por instituciones de calidad con una burocracia profesional y capaz; no había cabida para improvisaciones.

¿Cómo combatieron la corrupción? Esta pregunta fue, sin lugar a duda, la primera y la que teníamos todos los presentes. El Primer Ministro de Singapur modificó la legislación para poder convertir la oficina encargada de investigar casos de corrupción de una dependencia membrete y sin empleados, a una dependencia con facultades legales, presupuesto, aumentando su plantilla laboral en un 2,200% (sí, 2,200%) y con la firme orden de investigar y castigar todo acto de corrupción.

No me cabe la menor duda que el combate a la corrupción en Singapur comenzó, creció y se consolidó gracias a la firme voluntad de Lee Kuan Yew. Efectivamente, la lucha contra la corrupción inició por donde debe de iniciar, en el gobierno. Sin embargo, los ciudadanos al ver que las personas que trabajaban en su gobierno eran honestas y además capacitadas, automáticamente empezaron a adoptar este nuevo valor de la honestidad, pero también del esfuerzo y de la capacitación.
Durante los días enfocados en el eje Educación, además de aprender su sistema educativo, tuvimos la oportunidad de recorrer escuelas, institutos nacionales y bibliotecas. Pudimos ser testigos de sus impresionantes instalaciones, en las cuales los estudiantes aprenden con la última tecnología en cada una de las carreras impartidas. Por ejemplo, en medicina practican con robots que reaccionan igual que un ser humano en una operación quirúrgica, en la carrera de robótica los estudiantes se capacitan con aparatos, procesos e ingenieros de Samsung, en el área de turismo el instituto tiene un hotel (real) para que los alumnos aprenden, con huéspedes reales, sobre servicio al cliente, idiomas, administración, cocina, convenciones, etc.

Para terminar el recorrido por el instituto el director del ministerio de educación nos llevó a conocer la biblioteca. El director nos explicó que la biblioteca funciona sin empleados pues cada alumno o ciudadano que necesita un libro utiliza alguna de las máquinas que están ahí, donde la persona escanea el libro y la máquina le señala la fecha de devolución y en el dado caso que no se regrese en el día señalado, el ciudadano paga – en la misma máquina – una multa por el retraso. Posterior a su explicación el director nos preguntó si teníamos alguna duda. Inmediatamente pregunté: ¿Cuántos libros han rayado y cuántos se han robado? “Ninguno”, respondió.

Otra de las cosas que me marcó fue una plática que tuve con un taxista. Después de contestarle lo que me encontraba haciendo en su país, le dije lo impresionado que estaba del mismo. “Nos ha costado mucho tener el país que somos ahora, estamos muy orgullosos de nuestro gobierno”. Era la primera vez que escuchaba a una persona decir que se sentía orgullosa de su gobierno y más importante aún, su comentario – “nos ha costado mucho” – reflejaba que se sentía y comprendía que él también ha sido parte de ese cambio. El singapurense ama a su país, refleja una gran responsabilidad ciudadana y acepta que también le corresponde cuidar su país. No tirar basura, no robar la luz, no evadir impuestos, no robar la señal de la tele, no saquear un negocio cuando hay un huracán o un camión cuando hay un accidente, no grafitear, no pagar mal a los empleados, no discriminar, respetar las leyes, respetar a los demás, etc, Todos estos valores los transmiten a los hijos.
En el eje de gobierno y sistema político, el director del Instituto del Servicio Público nos explicó, entre otras cosas, que para atreverse a participar en política es porque la persona sabe que cuenta con los valores y la verdadera capacidad para desempeñar el cargo. “La política es el más alto honor y la mayor responsabilidad que un ciudadano puede tener”.

El caso de Singapur es motivo de estudio para académicos y especialistas en materia de desarrollo y reducción de la pobreza. Lee Kuan Yew transformó a su país sin improvisaciones.

México no merece gobiernos de dádivas condicionadas, gobiernos que premian más al delincuente que al mexicano que trabaja ardua y honestamente todos los días. México no merece gobiernos que toman decisiones a mano alzada, con personas que desconocen de temas esenciales en toda administración pública y además desprecian la opinión de especialistas. Reducir la pobreza en México no se logrará con discursos que suenan bien, pero con total desconocimiento para verdaderamente lograrlo.