LA ESPERANZA DE LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA.
Por Comunicación Social publicado 2019-12-21
POR: CARMEN ALICIA DELGADO ANGULO
Hace unas semanas, jóvenes de toda Latinoamérica llegamos a Guanajuato, México, para estudiar el Diplomado en Competencia Política y Humanismo en el siglo XXI, promovido por la Fundación Konrad Adenauer Stiftung Montevideo y la Fundación Rafael Preciado.
Los participantes compartimos las problemáticas que nuestros países afrontan y que curiosamente son muy semejantes. En este sentido, analizamos el proceso que en algunas regiones de América Latina ha provocado la pérdida de estabilidad política y económica.
Con estas luces, Mariana Gómez del Campo, Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN Y Vicepresidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), nos explicó los riesgos de las políticas que la izquierda está posicionando en nuestra región y nos recordó que es a través de la defensa de las causas ciudadanas, como la lucha por la erradicación de la pobreza, es que podemos ser verdaderamente humanistas.
Además, Mariana nos instó a colaborar con que los partidos políticos representados en los jóvenes ahí reunidos -partidos con principios de centro humanista- sean fortalecidos por medio del apoyo mutuo internacional, trabajando en el objetivo común de la defensa de la democracia, los derechos humanos y las libertades, en resumen, seguir trabajando por ser el bloque latino que defienda la democracia.
Para todo esto, los partidos debemos capacitarnos y aprender a comunicar mejor nuestros principios humanistas y propuestas, con disciplina, compromiso y trabajo en equipo. El riesgo de no hacerlo, de no asumir este reto es el riesgo del desgaste de los principios democráticos, ante una oleada de autoritarismo disfrazado de democracia en la región.
Y es que defender los valores democráticos es fundamental, de ello estamos convencidos. En este sentido otro de los conferencistas, José Manuel Olivares, afirmó que tal pareciera que en muchos lugares de América Latina no se ha dimensionado todo lo que la democracia representa y permite.
Y es que José Manuel es venezolano y diputado exiliado por el régimen de Maduro. Él nos pidió ver las señales de las acciones de los gobiernos populistas y no permitir que lo que pasa en Venezuela suceda en el resto de América Latina.
Para él su país erró en un principio porque las personas no se dieron cuenta de que, por medio de la democracia, también podía llegar al poder una persona que destruiría el sistema democrático. En ello, identificó un factor que considera clave: que las personas mejor capacitadas no se interesaron en hacer política y le dejaron esa grande tarea a otros que no entendían el sentido de la palabra “servicio”.
Venezuela entonces, estaba en una época de bonanza económica, por lo que los mejores cuadros se preocuparon únicamente de su esfera de intereses individuales y decidieron no ocuparse de su país. José Manuel centró nuestra atención en un punto importante, la falta de interés en la política fue uno de los factores que derivó en la dictadura, situación que podemos identificar en la mayoría de los países de América Latina.
Con la dictadura, Venezuela se enfrentó entonces al cierre de medios de comunicación, a la censura, al bloqueo de medios digitales, por mencionar solo algunas de las consecuencias de represión que se vivieron. Ahora, si bien hay muchos países que aún no se enfrentan a esto, no podemos permitirnos llegar a ese límite, como el Diputado en el exilio, José Manuel Olivares mencionó, la “democracia es un tesoro”, no podemos permitir su desgaste, ni el retroceso de las libertades que tantos años y tantas vidas ha costado.
Ante estas reflexiones, integramos equipos con miembros de diferentes nacionalidades que llevamos la experiencia vivida de cada uno de nuestros países y los partidos políticos a los cuales pertenecemos, para la presentación de un reto académico, el cual consistía en plantearnos soluciones, desde el pensamiento centro humanista a los problemas que identificamos, y cómo desde el trabajo partidista, podríamos estructurar una estrategia eficaz para atenderlos.
Entre las propuestas presentadas estuvieron el que los partidos se planteen también soluciones a los problemas compartidos por los países de la región, como la migración o la defensa de la democracia, y, como nos expuso Carlos Castillo, quien hablaba del centro político en el escenario mundial, afrontar los grandes retos del siglo XXI desde una perspectiva humanista, considerando el entorno global, pero con acciones locales.
Otro de los aspectos señalados como relevantes es la necesidad de repensar la comunicación política, saliendo a las calles, difundiendo los principios humanistas y su perspectiva de solución. En este último sentido, una de las propuestas fue apostarle a la formación y capacitación de quienes participan en los partidos, para que estos puedan presentar ante la ciudadanía a personas preparadas y con valores políticos consistentes con el humanismo.
Tal y como mencionaban los conferencistas alemanes, Dr. Erik Voigt y Tristan Martens, para que funcione un sistema, los políticos deben formarse.
Tras este ejercicio partimos de vuelta a nuestros países con el firme compromiso de utilizar lo aprendido en fortalecer la Democracia, a través de impulsar que nuestros partidos se consoliden en la defensa de los valores humanistas y en que escuchen y entiendan las causas ciudadanas en América Latina.
Seguimos, aprendiendo los unos de los otros, extendiendo la red de jóvenes demócratas que trabajan unidos por la misma causa. Estoy convencida: hay esperanza para la democracia en América Latina.
#SomosLaKAS.
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