EDITORIAL – TOMO 7
Por Comunicación Social publicado 2020-03-10
POR: ALEXANDRA DANIELA CID GÓNZALEZ
Día con día amanecemos con noticias que revelan las diversas crisis que suceden de manera simultánea en el país. Desde las acciones para debilitar las Instituciones y los órganos autónomos que se han construido con el trabajo y esfuerzo de generaciones y que son la fortaleza de nuestra democracia; la cancelación del Seguro Popular por un Instituto que, lejos de mejorar el anterior, ha puesto en riesgo la vida de las personas por la irresponsabilidad e improvisación con la que opera; desabasto de medicamentos en enfermedades de las que al padecerlas, la vida pende de un hilo, como el caso de la escasez en Metrotexato, utilizado para el tratamiento de niños y niñas con cáncer, o del desabasto de antirretrovirales necesarios para pacientes con VIH/SIDA.
Aunado a lo anterior, vivimos en el peor momento en la historia del país en materia de seguridad y en el que, además la procuración de justicia se encuentra colapsada. En este sentido, la violencia de género y en particular, los feminicidios se han incrementado en cantidad y en crueldad, lo cual, en algunos estados se alcanzan niveles de epidemia de violencia de acuerdo con los criterios de la OMS.
Ante la desoladora realidad en el país, existen miles de ciudadanas y ciudadanos que han decidido resistir ante las acciones en las que, por acción u omisión del gobierno, se agravan las crisis que se viven, organizándose para manifestarse y exigir atención a sus demandas.
Es posible observar, cómo organizaciones ciudadanas han convocado de manera abierta a sumarse a las acciones de manifestación que emprenden a través de redes sociales. Logrando convocar de manera simultánea a personas de todo el país que, sin conocer a quienes lideran o hacen el llamado, deciden sumarse a la causa.
Los padres y madres de niños y niñas con cáncer y con hipoacusia, las personas portadoras de VIH, las familias de personas desaparecidas y víctimas de feminicidio, las personas que luchan en favor de la vida, entre otras muchas causas, están saliendo a la calle, a manifestarse legítimamente por las responsabilidades que el Estado no está asumiendo y los deberes que ha dejado en el abandono.
Un ejemplo que ya es histórico es el «Paro Nacional, un día sin mujeres», al cual se sumaron mujeres de todos los ámbitos e ideologías, de diferentes Instituciones públicas, educativas, gubernamentales y privadas. Al Paro se sumaron también hombres comprometidos con la eliminación de la violencia de género en todas sus formas. Se llamó a poner en el foco de la discusión pública en la violencia feminicida, en sus causas, en la falta de justicia, en cómo sería el país, si siguen asesinado a las mujeres por ser mujeres.
Creemos que esta nueva forma de organización de ciudadanos y ciudadanas a quienes incluso sin conocerse les une una causa en común, permite que se su alcance sea mayor y más profundo. Esto sin duda representa un antes y un después en la conformación de nuestro país. El gobierno actual no puede seguir reaccionando con indiferencia, la sociedad no lo está haciendo.
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