EL IMPACTO POLÍTICO Y ECONÓMICO DEL COVID19 EN AMÉRICA LATINA


Por Comunicación Social publicado 2020-06-15



POR: MARIANA GÓMEZ DEL CAMPO
Secretaria de Asuntos Internacionales del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional
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Los primeros casos de COVID–19 en la región se confirmaron un mes después de que llegara a Europa y las medidas dictadas por la Organización Mundial de la Salud fueron claras: distanciamiento social y realización de pruebas. Para finales de marzo, todos los países latinoamericanos habían decretado alguna medida que restringía la movilidad de ciudadanos, que iba desde cuarentenas hasta toques de queda, excepto México y Nicaragua.

Latinoamérica es la región más desigual del mundo y la pandemia únicamente lo ha exhibido, mientras que Brasil cuenta con 185 médicos por cada 100 mil habitantes, Bolivia apenas cuenta con 47. Lo mismo sucede con las camas de terapia intensiva, necesarias para la atención de los pacientes críticos, que en Argentina sonde 2.9 por cada 100 mil habitantes, y en Perú de 0.2.
Pero la pandemia tiene un impacto directo en la economía y la política, pues las cuarentenas afectan la dinámica interna; la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) calcula que la región tendrá un decrecimiento de un -1.8% y el desempleo subiría hasta 10%, el turismo caerá un 25% si los confinamientos continúan más de tres meses. Además, la caída del precio del petróleo provocará menos ingresos en países que ya tenían problemas presupuestarios como Argentina, Ecuador y Venezuela. El resultado será el aumento de la pobreza que podría pasar de 185 a 220 millones, mientras que la pobreza extrema de 67.4 a 90 millones.

En materia política, la pandemia provocó el aplazamiento de las elecciones en Bolivia, las primeras sin que Evo Morales aparezca en la boleta; aplazó el referéndum sobre una nueva Constitución en Chile; y pone en un impasse a Venezuela cuya crisis humanitaria se verá profundizada, además dilata cualquier intento de sacar al régimen dictatorial del poder, pero también le quita tiempo a la oposición que debe ir este año a las urnas para renovar la Asamblea Nacional. Además, las personas migrantes que se vuelven más vulnerables, particularmente los centroamericanos que intentan cruzar por México hacia Estados Unidos.

En ese adverso panorama, México cuenta con un gobierno rebasado que no dimensiona la magnitud de la crisis por lo que minimiza sus efectos; hoy más que nunca, el país requiere un gobierno sensible que coordine una respuesta acorde al tamaño del problema y deje el discurso político a un lado, de lo contrario la crisis golpeará con más fuerza.