PLAN NACIONAL DE SALUD… ¿SUEÑO O REALIDAD?


Por Comunicación Social publicado 2019-04-15



POR RAÚL ACOSTA PÉREZ
La salud siempre ha sido un tema prioritario para el desarrollo y crecimiento de los países. Especialmente para nuestro país y para nuestro estado, ha representado un gran esfuerzo y un gran logro, el contar con sistemas que brindan atención pública y gratuita para la población.

El pasado 14 de diciembre de 2018, el jefe del ejecutivo federal y el Dr. Jorge Carlos Alcocer Varela, Secretario de salud del gobierno federal, presentaron el “Plan Nacional de Salud 2019-2024”.  En donde se destaca el anuncio de un aumento al presupuesto de 50 mil millones de pesos más, respecto al del año pasado. Además de la intención de una transformación profunda en cuanto a la operatividad, organización y financiamiento de los principales sistemas públicos de salud. De igual manera mencionó un claro objetivo general y otros particulares, que muestro en la siguiente diapositiva, elaborada por la propia dependencia federal.

Hablar de salud es muy complejo, y lo es aún más, abordarlo desde la perspectiva del ejercicio público, ya que hay que entender, que los sistemas de cobertura, y la propia secretaría de salud, son sólo una pequeña parte del gran engranaje necesario, para llevar los servicios sanitarios al alcance de la población.

Desde su propia definición según la “Organización Mundial de la Salud” la salud se define como “El Completo Estado de Bienestar Físico, Psicológico, Social, y no solo la ausencia de la enfermedad”.

Como pueden ver, el alcanzar el bienestar dicho en la definición, puede incluso rayar en lo utópico, y queda muy claro, que para alcanzar un estado en general “saludable”, se necesita mucho más que sólo “buenos” servicios de atención médica.

Creo en lo personal, que los objetivos plasmados en el plan de trabajo presentado por el nuevo gobierno federal, son la ilusión de un sistema ideal de salud en México, pero para lograr éstos objetivos, en definitiva se requiere de un largo proceso, el cual tiene que atacar las principales amenazas de nuestro sistema de salud, las cuales no tienen que ver únicamente con su estructura y administración.

Es claro que como médico y como mexicano, deseamos y luchamos por que podamos construir un sistema sanitario como el que plantea la nueva administración, pero también hay que ser claros que como buenos profesionales, debemos partir de una realidad tangible y medible, para así poder ofertar una solución o un pronóstico al alcance de nuestras realidades, ya que si no es de esta manera, pudiéramos ofrecer falsas ilusiones, lo que resultaría en una grave irresponsabilidad cívica y profesional, y creo que éste plan de trabajo así como sus objetivos, distan de la realidad.

Si bien es cierto, que gran parte de la inconformidad de los usuarios de los sistemas, es por la falta de personal, insumos, y medicamentos, hay que aclarar, que esto se debe a una sobresaturación de los servicios que brindan atención, y actualmente es mayor la demanda de los mismos, que la oferta de las instituciones. Otra realidad, es que los sistemas de atención, operan como sistemas “reactivos”, es decir, que ante la ocurrencia de un evento adverso a la salud, estos tratan en medida de sus posibilidades de resolver y mitigar la amenaza, y repito, hoy las instituciones se encuentran rebasadas en cuanto a demanda y no es suficiente la capacidad de reacción de las mismas.
En este sentido, la lógica nos llevaría a priorizar las principales amenazas a la salud de los mexicanos.

La principal amenaza sanitaria actual en México y en el mundo son las enfermedades asociadas a obesidad, así mismo ocupamos los primeros lugares de población obesa en el mundo, tanto infantil como en adultos.
En nuestro país las tres principales causas de muerte en orden de prevalencia fueron:
1.- Diabetes (17 %)
2.- Infarto agudo al miocradio (14 %)
3.- Tumores malignos  (14 %)
Y cada una de estas se encuentra altamente relacionada con la obesidad como uno de los principales factores de riesgo para adquirirlas.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT), el país se encuentra en lo que describe como un “proceso de transición” donde durante las últimas tres décadas, la población presenta un aumento inusitado de sobrepeso y obesidad, la cual afecta a todas las edades, en todas las regiones, en zonas rurales y urbanas del país, transición durante la cual, su velocidad de incremento ha sido una de las más altas en el mundo.
En la ENSANUT 2012 se evaluó a 38,208 personas que representan a más de 69 millones de mexicanos, se evaluaron de acuerdo a los criterios diagnósticos que establece la OMS en base al Índice de masa corporal (IMC). La prevalencia de sobrepeso y obesidad en adultos fue de 71.28%, porcentaje que representa a 48.6 millones de personas. Desde el punto de vista económico habrá que preguntarse ¿Quién se hará cargo de los gastos que genere el tratamiento?… en México la prestación de servicios de salud en el primer, segundo y tercer nivel de atención, están a cargo del IMSS, ISSTE, Secretaría de Salud, SEDENA, PEMEX, aseguradoras y hospitales privados, todos estos con  diferente distribución y número de derechohabientes, a continuación presento una gráfica de ENSANUT 2012 la cual nos muestra esta distribución
 
¿Cuánto le cuesta a México la obesidad?… en 2008 los gastos atribuibles a la obesidad en nuestro país fueron de 42,000 millones de pesos, esto equivale al 13% del gasto total en salud, curiosamente en la misma encuesta se observa, que a pesar de la alta prevalencia, en el plano nacional, solo se detecta a 30% de la población con este problema y de ellos únicamente el 50% refiere haber recibido algún tratamiento médico. Por lo que podemos pensar que esto es solo “la punta del iceberg”, los datos también arrojan que la mayoría de las personas que presentaron obesidad, no cuentan con ningún tipo de seguridad social, seguidos de los derechohabientes del seguro popular.

Nos encontramos ante un serio problema de salud pública, que de no atenderse pronto traerá consigo algo catastrófico, en el solo aspecto económico, para el año 2017 los costos directos del tratamiento de la obesidad ascendieron a 101,000 millones de pesos, 101% más respecto al 2008.

Hago ésta reflexión, tomando en cuenta los objetivos del plan nacional de salud, solamente mencionando de manera escueta, la principal amenaza que tiene nuestro sistema de salud, si hacemos un análisis detallado de cada uno de los padecimientos que se atienden en las unidades, veremos una realidad más crítica en cuanto a los costos y repercusiones sociales. La intención de éste análisis no es descalificar la intensión de la nueva administración, sino que se trata de acercarlos un poco a la realidad que vive nuestro país en cuanto a salud pública, y así darnos cuenta que el llegar a esos objetivos está  muy lejos de la realidad y de las prioridades de nuestro sistema de salud.

Para concluir, podemos darnos cuenta, en base a la estadísticas, que las principales causas de mortalidad y prevalencia de enfermedades asociadas a obesidad, son las que causan saturación de los servicios de salud, y que son consecuencia de una situación totalmente prevenible, el plan nacional propone seguir manteniendo un sistema reactivo de salud, y creo que dado el escenario actual, la estrategia se debe basar en la prevención primaria, que nos permita evitar que los pacientes con éste problema, desarrollen complicaciones secundarias con altos costos económicos y sociales para nuestros sistemas de salud, y de ésta manera, se pueda ahorrar en cuanto a la atención de problemas secundarios, y aplicar el recurso en otras actividades igual de necesarias que la prevención, ya que bajo éste esquema y con el pronóstico estadístico, podemos predecir que los servicios nunca serán suficientes.

Se dijo durante la campaña, que la oposición a López Obrador, de manera infundada, lanzó la acusación de que su discurso estaba lleno de demagogia, si entendemos que el demagogo altera la percepción de la realidad, para dañar la imagen de las instituciones, y propone soluciones que vagan en la ilusión, creo que en el plan nacional de salud, nos encontramos ante un ejemplo claro de la estrategia política que negaron poner en práctica.

Me gustaría dar el beneficio de la duda, y confiar en la formación y la buena intención del titular de la secretaría, no puedo juzgar, ni asegurar que desconoce la realidad y las prioridades del sistema de salud, incluso creo que se las dio a conocer al presidente, pero es claro, que la estrategia política de la demagogia, pesa más para éste gobierno, que la objetividad técnica para sacar a México adelante.

Aunque se logren los objetivos del plan nacional, creo que el acierto para los mexicanos, no sólo debe ser el garantizarle la atención cuando éste sufra de alguna complicación, sino el garantizarle una intervención oportuna e integral, para evitar que adquiera complicaciones.

El éxito de un sistema público de salud, no se mide solamente en su capacidad de reacción, si no en su capacidad de prevenir y adelantarse a los hechos.
 
Referencias:
A.C., I. M. (2012). Kilos de Más, Pesos de Menos, Los costos de la Obesidad en México. México D.F.: IMC.
Laura J. Martin, M. M. (17 de Agosto de 2014). Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. Obtenido de Medline Plus: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/007297.htm
Pública, I. N. (2012). Encuesta Nacional De Nutrición 2012. ENSANUT 2012, 31-32.
Salud, O. M. (Mayo de 2014). Organización Mundial de la salud. Obtenido de http://www.who.int/features/factfiles/obesity/es/
Salud, O. M. (enero de 2015). Organización Mundial de la Salud. Obtenido de http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/