GÓMEZ MORIN, UN SABIO ADELANTADO A SU TIEMPO
Por Comunicación Social publicado 2019-04-15
POR JOSÉ LUIS PÉREZ CASTILLO
Muchas veces los panistas hacemos referencia a las frases de Don Manuel Gómez Morin, creo que la gran favorita sería “Las Ideas y los valores del alma. Son nuestras únicas armas; no tenemos otras, pero tampoco las hay mejores”, es el gran referente idealista del Partido Acción Nacional solo por ser su principal fundador. Pero poco realmente sabemos de Don Manuel, de su carrera o de las cosas que hizo para transformar al país, más allá de haber fundado en conjunto con otros grandes hombres a Acción Nacional, un partido humanista que en mi creencia particular apuesta por una tercera vía.
Muchas veces los panistas hacemos referencia a las frases de Don Manuel Gómez Morin, creo que la gran favorita sería “Las Ideas y los valores del alma. Son nuestras únicas armas; no tenemos otras, pero tampoco las hay mejores”, es el gran referente idealista del Partido Acción Nacional solo por ser su principal fundador. Pero poco realmente sabemos de Don Manuel, de su carrera o de las cosas que hizo para transformar al país, más allá de haber fundado en conjunto con otros grandes hombres a Acción Nacional, un partido humanista que en mi creencia particular apuesta por una tercera vía.
Manuel Gómez Morin vio la luz por primera vez el 27 de febrero de 1897, en el antiguo mineral de Batopilas, un lugar perdido en las profundas barrancas de la Sierra Tarahumara. Hijo único de Manuel Gómez Castillo, de Bustablo, Provincia de Santander, España y de Concepción Morin del Avellano, de Parral, Chihuahua.
En 1902 su madre se muda con el a Parral, a raíz de la muerte de su padre, luego a la ciudad de Chihuahua, por una muy corta temporada y después a León, Guanajuato. Estudio en el Colegio del Sagrado Corazón y después en la Escuela de María Inmaculada, para 1913 estudio el quinto año de preparatoria en la Escuela Nacional Preparatoria tras mudarse junto a con su madre a la Ciudad de México. En esta Escuela conoció a el maestro Caso, único residente en México del Ateneo de la Juventud.
En septiembre de 1916 Manuel Gómez Morin funda con otros compañeros -formado por el propio Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Teófilo Olea y Leyva, Alberto Vásquez del Mercado y Jesús Moreno Baca (rescatado de la oscuridad recientemente por Gilberto Adame en su libro El séptimo sabio)- la Sociedad de Conferencias y Conciertos, con el fin de propagar la cultura entre los estudiantes de la Universidad Nacional de México, a este grupo lo apodaron con el tiempo sus compañeros como “Los Siete Sabios”. Grupo al que estrecharon amistad Luis Enrique Erro, Daniel Cosío Villegas, Juvencio Ibarra o Manuel Toussaint.
Manuel Gómez Morín refería mucho a sus maestros pero es en el Maestro Caso, quien a mi parecer deja una marca visible en él, al mencionar; “me dio, como a tantos, el firme asidero de la certeza del espíritu, de la existencia de una tabla de valores superiores, de la libertad insobornable, para salir del caos mental y moral de aquel tiempo de crisis, personalmente agravado por el tránsito de la vida y de la escuela en la quieta y católica provincia, a la Capital y al mundo intelectual, en la anarquía de una coyuntura en la que ocurrió el derrumbe del positivismo, del intelectualismo, del cientifismo, tan definitivamente establecidos en apariencia, y parecía deslizarse sin freno al materialismo y a la barbarie. Don Antonio fue, así, el Maestro; el que abrió horizontes y abrió caminos y centró inquietudes y volvió concurrentes y permitió darles sentido a los más diversos movimientos espirituales de aquel momento de hervor”. (Jus, 1973)
No solo los Siete Sabios participaron en las actividades culturales de la Universidad, combatieron el estrecho profesionalismo en los planes de estudio de la misma, además de exigir su autonomía. Desde aquí empezó el camino de un hombre que reformo la vida pública institucional de este país pues se convirtió en presidente de la sociedad de alumnos de la Facultad de Jurisprudencia y en octubre de 1917 realizo escrito a la Cámara de Diputados pidiendo se acordara la Autonomía de la Universidad y para que fuera rechazada la decisión del Senado de incorporar el Departamento Universitario al Ministerio de Gobernación. En 1918 pronuncia un discurso en el octavo aniversario de la segunda fundación de la Universidad, obra de Justo Sierra donde menciona. “Una política Universitaria sana y liberal vendrá a ser, mejor que todos los preceptos legislativos, la base sólida de una provechosa reforma. Por que no es escribiendo leyes en el papel, sino grabándolas en el bronce de la conciencia nacional, como se enaltece y se hace libre a un pueblo”
“Generación de 1915” llamo así Gómez Morin a sus contemporáneos en un titulo que se llamo 1915 y que escribió en 1926. Este opúsculo llamaba a su generación a aliviar los problemas históricos del país. El mismo lo llamó nuestro “Dolor” a través de la Técnica”. Por lo que se aprecia que entendía muy distinto al dogmatismo tecnocrático de nuestro tiempo. En este documento proponía que, a partir del conocimiento objetivo, científico de los problemas, para hallar las vías de solución no solo racionales y expeditas, sino las sensibles y creativas. Esta directriz fue la que aplico para la fundación del Banco de México y el Banco de Crédito Agrícola, instituciones de gran relevancia para el Presidente Calles. Pero 1915 ¿Por qué? Porque fue ese año donde Don Manuel vio con los ojos bien abiertos, de su recién juventud -tenia 18 años entonces- un México donde existía la necesidad, oscuridad, un pueblo, la revolución parecía fracasar y se perdía la fe, más de este caos y del aislamiento que vivieron los mexicanos por la gran guerra, fue que “nació ahí la revolución, nació un nuevo México, una idea nueva de México y un nuevo valor de la inteligencia en la vida.” ¡Existían México y los mexicanos!
Fungió como asesor de la Embajada Rusa en diversos temas legales, gracias a esto se le indicio de tendencias comunistas. Fue promotor de la fundación de la Escuela de Economía y la Escuela Bancaria y Comercial entre 1919 y 1934, miembro de la Comisión Organizadora del Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas (1926-1927) ahora Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, miembro de la Asociación Nacional Hipotecaria (1927-1928). Redactor entre 1921 a 1936 de diversas leyes como la primera comisión de estudios del Seguro Social, de la Ley de Títulos y Operaciones de Crédito, Ley de Instituciones de Seguros, de la Ley Orgánica del artículo 27 en materia de petróleo, la Ley Orgánica del artículo 28 Constitucional en materia de monopolios. También participo en reformas al Código de Comercio y a las leyes de las Cámaras Nacionales de Comercio, Cámara Nacional de Irrigación y de la Comisión Nacional de Caminos y fue Presidente del Consejo Administrativo del Banco de México hasta 1929 tras la creación de dicha Institución financiera.
Fue Director de la Escuela de Jurisprudencia por nombramiento de José Vasconcelos y en 1933 después de la huelga provocada por el anuncio de la Universidad Nacional de adoptar una orientación marxista, fue nombrado Rector Interino y días después como Rector de la UNAM. Definiendo en palabras del Dr. Francisco Larroyo las practicas del Rector Gómez Morin; “concibe y pone en práctica uno de los mejores Estatutos que han normado el ejercicio de la docencia y la investigación en la Universidad con el lema Austeridad y Trabajo” rescatando con esto a la Universidad de influencias extrañas a ella y evitar que por “hambre” la misma se rindiera al Estado Mexicano, pues solo le fincaba un recurso de 10 millones de pesos y que recibió virtualmente. A parte de lo que generaba la Universidad por si misma (setecientos cincuenta mil pesos anuales) Gómez Morin logro del Secretario de Hacienda la emisión de timbres “pro-Universidad” que, según Don Luis Calderón Vega, no fueron como un gesto gratuito por parte del Gobierno, pues existían varios pagos a favor de Manuel por su participación en la redacción de diversas leyes en el Gobierno de Calles y que el propio Gómez Morin devolvió sin si quiera verlo.
Gracias a la generosidad de profesores y empleados que renunciaron a sus sueldos o aceptaron reducciones, es como subsistió la Universidad asegurando un patrimonio que asegurara la autonomía. A propósito, de esto el Lic. Miguel Estrada Iturbide ha dicho que, en 1933 y frente a la disyuntiva entre el subsidio y la libertad, la Universidad opto por la libertad, “porque en aquella hora, por los labios del joven Rector, sí hablo el Espíritu”. Al finalizar el año 1934 y después de renunciar a la Rectoría, la Universidad confirió el cargo de Doctor Honoris Causa a Gómez Morin y la Academia Mexicana de Jurisprudencia en 1935 el premio Peña y Peña por su labor desempeñada como Rector.
Para ese entonces Gómez Morin se sumo en primera fila a la campaña por la Presidencia de la Republica de José Vasconcelos, a la cual se sumaron otros dos de los siete sabios, Vázquez del Mercado y Olea y Leyva. Esta campaña despertó en Gómez Morin la antigua idea de que los males de México deben ser atacados de fondo y haciendo un llamado a los ciudadanos para que participen en forma permanente y organizada en la vida pública. En palabras de Manuel J. Clouthier hoy en día y que decía con convicción y contundencia; “Tanta sociedad como sea posible y solamente el gobierno que sea necesario.” Llegado el momento varios estudiantes que habían dado la pelea por la Autonomía de la Universidad, buscaron en Gómez Morín con la única finalidad de luchar por México, el propio Don Luis Calderón menciona –que con la idea de revivir con él los viejos laureles del vasconcelismo. –[2] Sin embargo la visión de nación y el amor por la misma de Don Manuel era tanto que replanteo esa cruzada cívica en un organismo político que desde findes de 1938 se trabajo con la mayor intensidad, auxiliado por un selecto grupo en la constitución de lo que hoy conocemos como Acción Nacional.
Así los 14, 15, 16 y 17 de septiembre de 1939 se celebró la histórica Asamblea que aprobaría los Estatutos, Principios de Doctrina y el Programa Mínimo de Acción Política del Partido, que en las palabras inmortales de Don Efraín González Luna; “No es el primer intento respetable de acción política en nuestro país; pero sí el único que con propósito y constitución específicamente políticos, con amplitud receptiva verdaderamente nacional, ha podido afirmarse orgánicamente desde el primer momento y establecer cuadros permanentes y activos en toda la República, alrededor de un sistema doctrinal y programático que, conjugando los principios universales en que se formula la naturaleza del hombre personal y social con los datos propios de la comunidad mexicana, da respuesta y abre caminos a todos los requerimientos y reivindicaciones legítimos… Gómez Morin recluto el equipo inicial, erigió la doctrina, movió las almas tras el ideal resucitado o recién nacido, dio vida y dirección a Acción Nacional.”
A pesar de su definida actitud política de oposición, Don Manuel Gómez Morin siempre fue consultado por Presidentes de la República de manera extraoficial sobre cuestiones monetarias, fiscales y hacendarias, sobre diversos temas económicos, sobre el campo y problemas políticos, que sin regateo alguno, reconocimiento público y naturalmente sin remuneración, siempre apoyo con memorias y trabajo al ejecutivo federal.
La última intervención pública de Don Manuel fue en una entrevista que se publico para el Excélsior en primera plana el 9 de enero de 1970, “México necesita -dijo- una revolución real, estructural, que no sea solamente el cambio de grupos de personales. No hablo de lucha armada, porque no creo en ella… En el fondo de todo, lo impredecible es un cambio de actitud, un paso hacia la autenticidad, hacia la sinceridad. Esto implica una profunda cuestión de orden moral, perdida de vista en medio de una larga, muy larga simulación”.
La luz que dio Manuel Gómez Morin a este país termino el 19 de abril de 1972 rodeado de su esposa e hijos en su casa en la Calle del Árbol en la Col. San Ángel.
Han pasado 47 años del fallecimiento de Don Manuel Gómez Morín quien fue un hombre que conjugo de manera particular el honor, lealtad, compromiso, respeto, entrega, amistad y amor, no solo por los suyos, sino por sus amigos y México. Fueron muchas las almas que acompañaron a Don Manuel, misioneros fundadores de varias instituciones como se mencionó el saldo es impresionante: el Politécnico, los institutos dedicados a la salud (Cardiología, Nutrición, Enfermedades Tropicales), el INAH, el Observatorio Nacional, los principales institutos de la UNAM, El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica, varias revistas perdurables, la CTM, el PAN, el TEC y el ITAM, para no hablar de las empresas privadas. El entramado institucional que aún nos sostiene es obra suya. (Krauze, Dos generaciones 1915 y 2015, 2015)
Gómez Morin fue el pionero en la actividad constructiva de México, pensaba que la edificación civilizada del país era una misión en el sentido de la palabra, nos invita a caminar juntos para curar el dolor que se provocan hombres contra hombres y así mejorar nuestra condición humana. la vida como desinterés y caridad», que tanto les había predicado Antonio Caso.
«Una nación traicionada», llamó Gómez Morín a México en octubre de 1927; «traicionada en su destino político, en su economía, en los afanes del pueblo que ha sido cínicamente engañado con un malabarismo de palabras revolucionarias». (Krauze, 2013)
Pero él fue el hombre que calibro un proyecto práctico para modificar a largo plazo la vida política de México, eso somos nosotros, Acción Nacional. Pues él decía que no era tarea de un día sino brega de eternidad, que se requería una labor Instauratio ab ibis fundamentis. Acción Nacional sería quien daría al país los ciudadanos que necesitaría para transformar la vida de los mexicanos, sería quien señalara los errores, indicara nuevos caminos, limpiaría las administraciones, mejoraría las instituciones, pero sobre todo formaría ciudadanos capaces de ocupar con rectitud y eficacia los puestos públicos.
Hay en Gómez Morin una institución por si misma para “mover las almas” y “salvar a México”.
Por último, quiero cerrar este artículo con algunos párrafos de su primer ensayo, “1915”, no sin antes mencionar que, en estos tiempos de violencia, preocupación, angustia, desesperanza, hartazgo y decepción, tenemos la obligación como panistas de reconocer el momento histórico en el que nos encontramos y hacer un llamado a las nuevas generaciones con el objeto de “hacer algo por México”, como lo hizo Don Manuel y cuyo dolor no es diferente o menor al de 1915.
“1915” “Hace unos cuantos años, en la desazón de un régimen político que agonizaba, un pequeño grupo inicio formalmente la rebelión espiritual contra las doctrinas que entonces y desde hacía tiempo eran verdad obligatoria en México”
“El deber mínimo es el de encontrar un campo común de acción y de pensamiento, y el de llegar a él con honestidad -que es siempre virtud esencial y ahora la más necesaria en México- Y la recompensa menor que podemos esperar, será el hondo placer de darnos la mano sin reservas”.
Los panistas tenemos la auténtica oportunidad. Tenemos que hablar con la verdad, sin espíritu vindicativo, sin fanatismo, sin soberbia. Dar un diagnóstico moral de México, disipar la oscuridad, ofrecer una definición metódica y crítica, «no despreciar la labor pequeña ni arredrarse del fin remoto, graduar la acción de acuerdo con la posibilidad, aunque el pensamiento y el deseo vayan más lejos». Para mover nuevamente las almas, y proponer al ciudadano esa ética del entusiasmo espiritual y la sabiduría práctica que volvió tan fructífera la vida de nuestro fundador.
REFERENCIAS
Gómez Morin, Manuel. (1973) “1915” y otros ensayos. México, D.F: Jus S.A. Recuperado el 22 de marzo de 2019.
Jus, E. (1973). Testimonio en la muerte de Manuel Gómez Morin. México, D. F.: Jus S. A. Recuperado el 19 de marzo de 2019.
Krauze, E. (30 de octubre de 2013). Letras Libres. Recuperado el 22 de marzo de 2019, de https://www.letraslibres.com/mexico-espana/manuel-gomez-morin-una-religiosidad-practica
Krauze, E. (22 de junio de 2015). Letras Libres. Recuperado el 22 de marzo de 2019, de https://www.letraslibres.com/mexico-espana/politica/dos-generaciones-1915-y-2015.
[1] En este Instituto se había formado José Vasconcelos, Pedro Henríquez, Ricardo Gómez Róbelo, personas con las que se relaciono la generación de Gómez Morín, entre los que se cita a los poetas Enrique González Martínez y Ramón López Velarde, los pintores José Clemente Orozco y Saturnino Herrán. Otros como Torres Bodet y Villaurrutia.
[2] Testimonio en la muerte de Manuel Gómez Morin. Pág 25, par. 4
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