LA REFORMA EDUCATIVA


Por Comunicación Social publicado 2019-06-24



La reforma educativa aprobada en el Congreso de la Unión es un cambio sustancial que tanto en fondo como en forma contiene avances importantes pero que al final y a partir de la decisión unilateral de Morena de pactar con la CNTE perdió mucho de su valor.
 
Para empezar, es importante que se sepa que de la iniciativa del presidente de la República quedó muy poco. Eran 17 iniciativas dictaminándose conjuntamente en parlamento abierto y los mayores logros y avances provinieron principalmente de la iniciativa que presentó la oposición junto con el colectivo Red Educación Derecho (RED), integrado por especialistas, académicos e investigadores de instituciones tanto públicas como privadas.
 
A partir del conjunto de iniciativas y del debate abierto se elaboró un dictamen inicial, que fue redactado y consensado por todas las fuerzas políticas y por todos los actores del sistema educativo: especialistas, maestros, académicos, organizaciones de la sociedad civil e incluso estudiantes. Se quitaron los errores que venían de la iniciativa presidencial como la eliminación de la autonomía universitaria y de la educación inicial. Se impulsaron y se lograron incluir otros temas; aspectos trascendentes como la igualdad sustantiva, la educación superior y especial, la educación pluricultural y plurilingüe y el acceso a los beneficios de la ciencia y la tecnología. El dictamen cambiaba la palabra calidad por la palabra excelencia, pero no cambiaba el objetivo de mejora continua, dejando en el centro de todo el sistema educativo el interés de las niñas, niños y jóvenes de México.
 
Ante el consenso de todas las fuerzas políticas y de todos los actores involucrados el dictamen fue turnado al pleno, pero el día que se votaría en la Cámara de Diputados, la CNTE tomó las instalaciones. Entre la fortaleza de los sindicalizados y la debilidad del presidente de la Mesa Directiva de la Cámara, Porfirio Muñoz Ledo, se canceló la sesión y lo mismo sucedió las dos sesiones posteriores, en un hecho inusitado para el Congreso mexicano.
 
Durante esos días hasta el presidente de la República, en un claro atropello a la autonomía con la que se deben conducir los Poderes dentro de una democracia, opinó que los diputados no debían sesionar en una sede alterna y que se debían alcanzar consensos con la CNTE. No está de más mencionar que la alianza electoral con la CNTE es de Morena y de López Obrador; ni los partidos de oposición, ni los académicos, ni los estudiantes tienen que ver con eso y el dictamen fue modificado para que, en un evidente retroceso histórico, se abriera la puerta para que regresara el control de las plazas a los sindicatos y se cumpliera con la alianza electoral entre el presidente López Obrador y la CNTE.
 
La prueba está en el párrafo octavo y en el apartado décimo sexto transitorio del decreto, donde se emplea la terminología utilizada en el Artículo 123 Apartado B y se equiparan los criterios de promoción y reconocimiento laboral con los estipulados en la ley reglamentaria de dicho artículo, abriendo la posibilidad de interpretación para que regrese el escalafón corrupto de las comisiones mixtas, donde el 50% de las plazas son controladas por el patrón y la otra mitad por el sindicato.
 
LOS DAMNIFICADOS DE LA LEY
 
Los damnificados son los estudiantes que una vez más se quedaron detrás de los intereses laborales en el sistema educativo y también los buenos maestros porque se abre la posibilidad de que su estatus laboral quede sujeto a criterios de los líderes sindicales. Lo que aprobó Morena fueron los acuerdos a los que llegó con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y no los cimientos del proyecto educativo que tanta falta le hace al país.
 
La CNTE no hizo propuestas durante los procesos de dictaminación y de Parlamento Abierto en los que todos los actores presentaron sus preocupaciones y sus propuestas, tampoco habló de educación ni de mejoras al sistema educativo, su batalla fue en las calles y con el único fin de que les regresara el control de las plazas. Morena cedió y evidentemente pactó a espaldas de los mexicanos. Les pagó a sus aliados electorales el apoyo electoral abriendo la puerta a la venta y tráfico de plazas y dejando claro que la razón para este gobierno está más cerca del chantaje electoral que de la mejora de México.
 
¿Y EL PRESUPUESTO?
 
Por otra parte, la reforma tiene otro gran problema de raiz que podría terminar con ella incluso antes de ser implementada: no se conoce su impacto presupuestal ni su viabilidad financiera.
 
En el artículo 18 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria se deja claro que es obligación del Ejecutivo Federal presentar el estudio de impacto presupuestario y en una reforma en la que el Estado adquiere nuevas obligaciones que cubrir es indispensable que se calculen los costos.
 
Hablar de una reforma educativa no debería involucrar hablar de quién o quiénes controlan las plazas laborales. En cualquier país civilizado se da por sentado que serán los más competentes los que tengan los puestos y una reforma educativa sería sobre objetivos, contenidos y alcances de la educación. Sin embargo, en el México de la “Cuarta Transtornación” es el control de las plazas el centro de la reforma educativa y además, ni siquiera sabemos qué alcances tendrá, porque no sabemos si el Estado podrá asumir los costos de lo que se propone en la reforma.
 
Lo bueno queda opacado en el territorio de lo turbio y en un proceso desaseado, con pactos a espaldas del Congreso y sin siquiera dar a conocer con antelación las modificaciones al dictamen Morena aprobó sus pactos con el voto en contra del PAN. No puede existir virtud alguna en lo que se pacta de espaldas a los mexicanos y en donde se entrega el sistema educativo a intereses laborales.
 
Es curiosa la apuesta de Morena porque mientras el presidente López Obrador presume la cantidad de afiliados a los programas sociales clientelares, se deja la educación en manos de aquellos que la convirtieron en un agencia de colocación de empleados y descuidaron por completo la calidad educativa y a los niños y jóvenes. No hay testimonio de un solo país que haya salido de la pobreza con los métodos clientelares a los que apuesta Morena y sin embargo, prácticamente todos los ejemplos que existen sobre países que superaron la pobreza están directamente relacionados con el cuidado e inversión en el sistema educativo y la economía del conocimiento.