REVISTA 1 ENERO
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LUTO NACIONAL
Por Comunicación Social publicado 2020-03-10
POR: ALEXANDRA DANIELA CID GÓNZALEZ
Ayer mi esposo me dijo que revisando el Facebook había tres imágenes seguidas de alerta ámber por niños y niñas desaparecidos, una de ellas de la misma ciudad en la que vivimos. Luego, abrí el twitter y me encontré con tres más de mujeres y hombres a los que sus familias buscaban, todo en un lapso de cinco minutos.
Tenemos dos niñas, alegres, divertidas y con un amor inmenso por la vida. Nosotros, nos hemos acostumbrado ya a vivir a la defensiva, si salgo sola con ellas, le aviso a mi esposo en todo momento a donde vamos y le mando mi ruta en WhatsApp para que vea en tiempo real donde estamos, al llegar a un lugar, me siento de frente a la puerta para ver quién entra y localizo las rutas de evacuación más próximas; procuro no salir de noche, ni con ellas, ni sola; les damos incontables recomendaciones sobre no irse con extraños y qué hacer si alguien quiere llevárselas, donde están los límites que alguien puede tocar en su cuerpo y nos esforzamos en construir confianza con ellas para que sepan que pueden decirnos si alguien les hace algo que las haga sentir incómodas y les reiteramos que siempre les creeremos; repasamos con ellas su nombre, teléfono y dirección, y cada día, hacemos una oración para que crezcan sanas, seguras y felices.
No puedo decir que nuestra vida familiar gira alrededor de la violencia o su prevención, procuramos que se enteren lo menos posible de lo que pasa en el entorno al respecto, nos esforzamos en que vivan su infancia sin preocupaciones y en protegerlas y que tengan las herramientas para saber reaccionar ante una posible situación que las ponga en peligro.
Y no es solo por lo que día a día vemos en las noticias o en nuestras redes sociales, es por lo que hemos vivido, por lo que las mujeres más cercanas a nosotros han vivido, por las lagrimas que hemos tenido que secar, cada uno en lo particular a lo largo de su vida, a alguna niña o mujer a la que han violentado y le han quitado la esperanza y la alegría por la vida.
Es por esas historias, que se cuentan en medio del llanto, que no se publican, que no salen en los medios, que nadie sabe, pero que nosotros sí, que hacemos todo lo que esté en nuestras manos para que nuestras niñas nunca tengan que contar algo así.
La primera vez que escuché a alguna amiga decir que había sufrido abuso, aunque por supuesto no sabía que se llamaba así, tenía 8 años. Ninguna de las tres que estábamos en esa escalera escuchando la historia sabíamos qué significaba, solo sabíamos que era algo que le dolía y le hacía sentir mal como, si de alguna manera, fuera su culpa.
A partir de ello, han sido no una, ni dos, ni tres veces las que de una manera muy cercana he sabido las heridas que causa en alguien la violencia en todas sus formas, especialmente la sexual. Son heridas físicas y psicológicas que afectan todas las áreas de su vida por muchos años, por no decir toda la vida, y que requieren de mucha ayuda para poder sanar. Son heridas compartidas que no solo las sufre quien ha sido víctima, sino además, quien sabe su dolor.
Y esto es relevante porque la violencia escala, el acoso y hostigamiento se convierten en abuso y violación, las palabras se transforman en golpes y estos en muerte.
Es absolutamente cierto que la violencia en este país es un absurdo y que tenemos vasta experiencia en ella. Nuestra historia se cuenta a base de las guerras y, en el siglo pasado y principios de este, marcan capítulos especialmente relevantes, episodios dolorosos como las desapariciones forzadas, la represión y asesinato de estudiantes, ejecuciones cotidianas por delincuentes organizados y en solitario, en situaciones tan tristes, como la que me entero en este momento en que escribo, de que un primo de mi mamá llamado Pablo fue asesinado al intentar robarlo (es el segundo asesinato por este motivo en mi familia) y un pequeño llamado César, de cinco años, fue encontrado por su misma familia semienterrado bajo un árbol tras meses de búsqueda, todo hoy, mientras el tema en las familias y en las redes son los brutales feminicidios de Ingrid y Fátima. Esta es la desgarradora realidad en la que vivimos, ante la que nos enfrentamos todos los días y que desde hace mucho, nos supera.
En este contexto nacional, hay una violencia, la violencia de género, que tiene su origen en una concepción cultural arraigada y que marca una profunda diferencia con las demás formas de violencia que se padecen día a día. Comprenderla nos acerca un paso más a poder eliminarla de raíz.
La violencia de género se manifiesta cuando hay una concepción de que el cuerpo de la mujer es un objeto o un algo del que se puede disponer con fines sexuales o de demostración de poder; que la mujer por alguna razón tiene una condición de inferioridad y que su sumisión es esperable. Es una violencia que se sostiene, por decirlo de alguna manera, en una base ideológica de discriminación, que busca nulificar la dignidad, desprecia su libertad y en el caso más extremo, su vida. Esta forma de pensar, consciente o no, es la que se encuentra detrás de los diferentes tipos y modalidades de violencia de género, especialmente, en la feminicida. Por ello se dice, que se muere por el solo hecho de ser mujer.
El Código Penal Federal establece con claridad cuáles son las circunstancias que se consideran para determinar si el asesinato a una mujer fue por razones de género, es decir, un feminicidio. Algunas de ellas son que la víctima presente signos de violencia sexual, que se le hayan infringido lesiones o mutilaciones degradantes, que su cuerpo sea expuesto o exhibido en lugar público, entre otras.
Por lo que, para poder erradicar la violencia en este país, hay que irse a las causas de cada una y buscar entonces, soluciones de fondo. Es por ello que es importante hablar de la violencia de género, de la violencia feminicida, no porque las mujeres menospreciemos la vida de los hombres, también tenemos esposos, padres, hijos, amigos y sabemos que toda vida humana tiene dignidad y debe respetarse. La lucha por la vida y por la paz es por todas y por todos, y el legítimo anhelo de una vida sin miedo y sin violencia de género no significa que se minimice la lucha por erradicar todas las violencias.
Ahora bien, la realidad es que la violencia no es un asunto de estadística ni de cifras, las cuales son bien conocidas (México es el país que genera 60% de la pornografía infantil[1] y el primero que la consume, cada día 7 niños y niñas desaparecen, 2720 en los últimos trece meses[2], se estima que cuatro de cada diez mujeres mayores de 18 años sufrieron algún tipo de violencia sexual durante el segundo semestre de 2019. Es decir, más de 6 millones de víctimas por acoso, hostigamiento, abuso, intento de violación y violación y hubo en promedio 10 feminicidios diarios[3]). La violencia es un asunto que afecta la vida de las personas, más allá de posturas políticas o ideológicas. En la última década ha dejado 23,000 niños y niñas huérfanos por feminicidio[4], parejas desoladas, madres y padres con el alma desgarrada, sin posibilidad de salir adelante pues, ¿cómo se vive después ante el cruel asesinato de alguien a quien se ama? ¿Cómo se reconstruye una familia? ¿Cómo se reconstruye un país inundado de sangre?
La conversación pública sobre los crímenes de violencia de género ha tocado todas las aristas posibles y en mucho, creo que ha tocado fondo. Se ha centrado en el repudio, no a los feminicidios, sino a las manifestaciones de protesta, se condenan las pintas a los muros y monumentos, se parodia y toma a juego lo que para muchas es un himno de resistencia (El violador eres tú), se defienden y atacan a priori figuras políticas y sus posicionamientos del tema, se desdeñan los cuestionamientos al respecto y se toman a la defensiva, como si el centro de todo esto, fuera el futuro político de quienes están ahora en la responsabilidad de tomar acciones para su erradicación.
¿Dónde creo que debiera estar el foco de la atención y discusión pública? En el acceso a la justicia, en el acompañamiento y apoyo a las víctimas, en la no revictimización, en el fomento de una cultura de paz y respeto a la libertad y dignidad de las mujeres, en crear condiciones que permitan tener acceso a una vida segura, en políticas públicas eficientes, en que la alerta de género funcione…
Por otro lado, también creo que en la discusión pública debe haber un espacio para recordar con respeto a cada víctima de feminicidio. Cuando se dan únicamente cifras, se despersonaliza y pareciera que los números fueran abstracciones sin rostro, sin afectos, sin nombre.
Exijamos justicia por cada víctima que se ha tenido que convertir en sobreviviente de abusos sufridos en silencio, por cada Dulce, Gaby, Elizabeth, Araceli, María, Christina, Alejandra… por todas aquellas que denunciaron y no han encontrado justicia. Recordemos con amor a Fátima, Ingrid, Mitzy, Karla y Karla Pontigo, Mayra, Luz, Patricia… Exijamos justicia en su memoria, gritemos con toda la indignación que llevamos dentro.
Busquemos cambiar la cultura violenta en este país y asegurémonos como sociedad que nunca tengamos que salir a una marcha a pedir justica por nuestras hijas.
#NiUnaMás #NiUnaMenos
#JusticiaParaTodas
#ParoNacional
[1] Paradigma. (10 de 02 de 2020). Paradigma, un nuevo camino. Obtenido de https://www.paradigma.live/2020/02/10/mexico-produce-el-60-por-ciento-de-pornografia-infantil-del-mundo/
[2] Noticieros Televisa. (19 de 02 de 2020). Televisa News. Obtenido de https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/que-es-como-funciona-alerta-amber/
[3] Guarneros, F. (16 de 02 de 2020). Excelsior. Obtenido de https://www.excelsior.com.mx/opinion/fabiola-guarneros-saavedra/niunamas/1364370
[4] Subizar, P. (14 de 08 de 2019). El País. Obtenido de https://elpais.com/internacional/2019/08/08/mexico/1565299789_217540.html
DECÁLOGO DE LÍDER Y EQUIPOS HUMANISTAS
Por Comunicación Social publicado 2019-12-21
POR: MARÍA DE LOS ÁNGELES DUEÑAS NAVA
Decálogo del Líder Humanista
«El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad».
Warren Bennis.
Warren Bennis.
El ejercicio de un liderazgo eficaz implica una enorme responsabilidad, sin importar si es en la familia, la comunidad vecinal, grupos de influencia social, empresas, asociaciones, instituciones o cualquier otro ámbito. Demanda actitudes, aptitudes y una carga enorme de virtud. Pareciera que se exige un perfil tan brillante que no existe, pero con estudio, compromiso y vocación de servir, podemos construir y fomentar liderazgos que hagan la diferencia en los diferentes espacios sociales. Así, la trascendencia de sus resultados podrá venir por consecuencia.
He tenido la oportunidad de participar en el Diplomado de Alto Liderazgo Político organizado por Red de Universidades Anáhuac y la Red de Acción Ética-Política. Dentro de él, desarrollamos un proyecto en que, partiendo de las reflexiones y contenidos revisados en las clases, construimos propuestas para formular un Decálogo del Líder Humanista, es decir, un listado de preceptos elementales que permitan convertir a jefes y ejecutores de proyectos en auténticos liderazgos trascendentes. Con gusto comparto con usted, lector de estas líneas, las ideas que me parecen esenciales.
- Sé el Líder que soñaste.
Los proyectos requieren personas que los lleven a cabo. Las ideas sólo se transforman en hechos si pasan por las manos de alguien que las impulse. Para ello, deberás determinar el modelo ideal de líder que deseas alcanzar y establecer el camino que debes recorrer para ello. Ese camino sólo podrás recorrerlo a través de tu experiencia personal, que deberás nutrir con información, estudio y capacitación. Pon especial cuidado en tu proceso formativo, porque esto te ayudará a superar las dificultades y enfrentar las áreas de oportunidad.
- La Fuerza de la Convicción.
Para ejercer el liderazgo se requiere un fuerte marco de referencia donde se integren armónicamente los principios que deseamos proponer, defender e impulsar en nuestra sociedad. Debes determinar los principios humanos que te serán esenciales para mantenerte firme en tus determinaciones. Para evitar que alguna de tus decisiones te agravie, evita componentes meramente ideológicos y substitúyelos por valores y virtudes trascendentes que puedan hermanarte con tus afines y tus adversarios por igual. Centra tu esfuerzo en la justicia.
- Conocimiento Íntimo y del Entorno.
Explora todo el tiempo tu conciencia. Deberás hacerlo al comienzo de tu proyecto para armonizar tu plan con tus principios y para conocer tus alcances, capacidades, miedos y debilidades. También deberás leer apropiadamente el mundo que te rodea para identificar las oportunidades y riesgos que ofrece a tus proyectos. Hazlo periódicamente para ir actualizando tus ideas, corrigendo deficiencias y fortaleciendo acciones exitosas. El conocimiento que tengas de los integrantes del equipo que te respalda es vital.
- Escuchar es Atender.
Abrir los oídos es abrir el corazón. No sólo representa oír las palabras que emiten los demás. Es necesario que abras tu corazón a la experiencia de los demás, para tomar su lugar e interpretar la realidad en la que viven. Eso significa sentir la alegría y el dolor de los demás en la propia persona, lo que te concederá la posibilidad de entender y hacer lo que te corresponda en su momento. Así te convertirás en el vínculo entre las necesidades y las respuestas que estén a tu alcance. Escucha también las correcciones y las críticas, incluso las de tus enemigos. Escucha con atención y en el momento necesario a tu equipo. Habrá errores en el camino, pero si escuchas podrás corregirlos con éxitos.
- La Vocación de Servir.
Una de las características principales del líder es el servicio a los demás. Hacerlo de forma mecánica produce resistencias insalvables. Se requiere pasión para ejercer esta responsabilidad, esa entrega dará sentido trascendente a tu trabajo y te brindará la energía y la alegría necesarias para pasar los momentos amargos y para disfrutar la cotidianidad del día a día. Evita la parafernalia protocolaria y la enervante sensación de mandar autoritariamente. La humildad, el respeto y la honradez te ayudarán a mantener viva tu pasión por servir. Asume sólo aquellas responsabilidades para las que tengas conocimiento y capacidad.
- Armados de la Verdad.
Nuestro primer compromiso debe ser con la verdad. Si nuestros proyectos se sirven de ideas que no son verdaderas o de acciones que la desacreditan, construiremos cualquier cosa menos un liderazgo humanista. Es necesario rechazar frontalmente la mentira, especialmente la que se usa como discurso. Solo así construirás una coherencia fuerte entre tu decir y tu hacer, que permita que nadie dude de tu palabra. Respeta tus compromisos cumpliéndolos escrupulosamente y no asumas aquellos que están fuera de tu alcance. Haz que la verdad sirva a tus propósitos informando periódicamente al público de tus acciones.
- Pensamiento Estratégico.
La especialización permite hacer estratégicos nuestros proyectos. Elige un tema específico que puedas desarrollar en tu trabajo con tu perfil y con tu talento. Determina tu misión, visión, objetivo general y específicos. Establece metas y plazos y desarrolla programas de acción específicos. Reúne todo de forma ordenada en un plan de trabajo y esmérate en cumplirlo usando las herramientas de organización que les sean más asequibles a ti y a tu equipo. Evalúa periódica y sistemáticamente tus acciones y resultados. Corrige errores y sé flexible e innovador. Sírvete de la experiencia de tu equipo y capacítalo continuamente. Si estas acciones te conducen a lograr los objetivos, entonces estás caminando en la dirección correcta, pero si no es el caso, elabora planes alternativos que te permitan trazar nuevas rutas para conseguir tus objetivos e incluso evalúa si esos objetivos son idóneos. Cuestiónate eficazmente, pide ayuda y consejo, pero toma tu propia decisión y asume responsabilidades.
- Comunicación como Vinculación.
Es necesario en todo momento tener la capacidad de comunicar nuestras ideas. En un mundo donde el lenguaje está lleno de imágenes y sonidos y donde todos se comunican al tiempo creando un ruido ensordecedor, tenemos que conseguir comunicarnos de forma eficaz por encima de nuestras barreras cotidianas, incluyendo al interior de tu equipo, escucha con paciencia. Nuestras ideas deben encontrar un medio para transmitirse y contar con la adecuada carga emotiva para impactar en la conciencia de nuestros semejantes. Ser receptivos nos ayudará a identificar formas eficaces para transmitir. Construye una imagen creíble, a partir de tu naturaleza sin aspavientos. Comunica de forma que se construyan vínculos y aléjate de una visión estrictamente mercadológica. No vendas ideas, transmite la capacidad que tienes de construir a través de tus ideas. La comunicación más eficaz se construye desde la horizontalidad y la proximidad. Protege tu imagen cuidando tus hábitos y conducta y de tu equipo.
- Sentido y Motivación.
En estos días, nos volvemos piezas de maquinaria. Para reconstruir nuestra humanidad, recuerda todos los días, y recuérdale a quienes les rodean, los fines últimos y trascendentes que buscas con tus acciones. Ello te facilitará devolverle el sentido trascendente a las acciones que realizas e inyectará de motivación tu trabajo. No te prives de las emociones que encuentres en tu cotidianidad, úsalas para aumentar la energía y el gozo que se pierden en la rutina, agradece y reconoce. Cuando acuses síntomas de desgaste, acude a las fuentes esenciales de tu pensamiento, a los lazos de hermandad de tu equipo y al cariño de tu familia para que te recuerden por qué estás aquí luchando.
- La Hermandad del Equipo.
El liderazgo ofrece con frecuencia la oportunidad de conformar equipos de trabajo y en otras de insertarte a un grupo ya establecido. Si puedes conformarlo, elige siempre a los mejores por capacidades, perfil, formación, personalidad y experiencia. Deberás establecer lazos con tu equipo para conseguir fines trascendentes, por lo que es necesario que quienes te acompañen compartan contigo principios y pensamiento para evitar resistencias internas. Aplica tus recursos económicos y humanos con sensatez y mesura para que tiendan al cumplimiento de los resultados más eficaces. Una vez que esté conformado tu equipo, fortalécelo, profesionalízalo y ayúdalos a ganar sus propios espacios de responsabilidad para que tus principios y objetivos se fortalezcan en diferentes ámbitos. Cuida, además, el esencial equilibrio entre la vida familiar y el trabajo tuyo y de tu equipo. No dejes que el proyecto pase por encima de sus familias o la tuya propia. El tiempo pasa rápido.
Decálogo de Líder y Equipos Humanistas
“Ningún hombre que quiera hacerlo todo solo o llevarse todo el crédito por hacerlo, será un buen líder.”
Andrew Carnegie
A partir de estas reflexiones, quedé plenamente convencida de que, de la misma forma en que éste instrumento delinea el perfil de un buen líder, es necesario proponer un perfil de equipo ideal, pues no hay liderazgo sin equipo. La sinergia entre estos dos elementos es clave para conseguir resultados exitosos, por lo que yendo más allá de la meta inicial quiero aportar proponiendo el Decálogo para el Líder y Equipos Humanistas.
- Somos Equipo.
La responsabilidad del liderazgo exige equipos confiables, de principios comunes a todos, capaces, preparados, proactivos, innovadores y comprometidos con los fines trascendentes. El equipo fortalece al líder, lo ayuda en sus tareas, protege su integridad y minimiza riesgos. El líder empodera al equipo y crea lazos de confianza.
- Construyan diariamente lazos de confianza, compañerismo y colaboración entre todos, evitando favoritismos. Cada integrante del equipo tiene una historia de la que este momento comparten una y sería bueno procurar que esta etapa sea una de las mejores para todos. Aunque nadie es indispensable, ni siquiera el líder, el humanismo enseña que toda persona es valiosa, conseguirán los objetivos de formas más humanas, únicas e irrepetibles.
- Coincidir en los principios y valores brinda identidad, pertenencia y trascendencia al equipo. Es una conexión intangible que cohesiona a los integrantes y favorece la unidad, especialmente en momentos difíciles. Se hace necesario buscar las coincidencias.
- El mejor equipo. La capacitación y actualización del equipo convienen sean permanentes. Los integrantes del equipo deben tener la oportunidad de tomar ciertas decisiones y el líder debe respáldalas. Acompáñate de ellos en momentos complicados y privilegia su apoyo y asesoría. Asume el peso de las equivocaciones y comparte el mérito de los logros.
- Los mejores equipos son multidisciplinarios. Es importante que cada integrante identifique las cualidades y expertise de personal y de cada compañero. Las funciones y responsabilidades se distribuirán conforme a encargos de estructura. El líder evita en todo momento a los aduladores y rechaza el ambiente de lisonjas, da una orientación horizontal al trabajo y la comunicación. Escucha pacientemente todas las opiniones e ideas y analiza la información que provee el equipo. Pondera todos los elementos y toma las decisiones estratégicas para evitar riesgos adicionales.
- Inclusión.
Para la construcción de los proyectos se hace necesario escuchar todas las opiniones. Realizar la planeación con objetivos realistas y medios pertinentes coincidiendo a cada paso del proceso. En conjunto establecer metas, términos, procesos de evaluación y adecuar la estrategia con los posibles errores, omisiones o imposibilidades para retomar el rumbo. Nunca olvidar que el líder debe proveer de lo necesario para la implementación.
- Retroalimentación y comunicación.
Es vital dar prioridad a la comunicación en tiempo real y evitar dejar pasar los detalles. El líder debe escuchar pacientemente al equipo cuando soliciten consultas, dudas y resolver para agilizar seguimientos y respuestas. En cada etapa de los proyectos es conveniente escuchar comentarios y asignar y asumir responsabilidades de seguimiento y siempre esclarecer dudas tanto del equipo como del líder. No dejar por entendido el mensaje sin verificarlo.
- Es indispensable en todo equipo la disposición y la capacidad de asumir tareas de manera proactiva, incluyendo aquellas que no les hayas asignado pero que resulten esenciales o que surjan como imprevistos. La eficiencia de un equipo se visualiza claramente cuando todos buscan colaborar y apoyarse.
- Éxito.
Celebrar en equipo los éxitos, los aciertos y los resultados positivos. Es un hecho que fortalece y motiva. En el líder recae la responsabilidad de reconocer el valor de colaboración. “Nosotros” es más importante que el “yo” en un liderazgo humanista.
- Trascendencia
Un liderazgo humanista y un equipo capaz producen resultados que dan pauta al mejoramiento interno y del entorno, y se convierten en ejemplo para otros. Transmitan su experiencia, impulsen equipos y lleven esta forma de trabajar a otros espacios.
Este Decálogo busca la trascendencia de sus acciones, de sus ideas y pensamientos, sólo de esa forma podremos en algún momento aspirar al éxito que trasciende, y sólo será útil si lo ponemos al servicio de nuestros ideales humanistas.
Me comparte mi maestro Alejandro Landero que el Liderazgo Humanista requiere mucha Virtud, entonces pues, caminemos construyendo esa Virtud.
LA ESPERANZA DE LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA.
Por Comunicación Social publicado 2019-12-21
POR: CARMEN ALICIA DELGADO ANGULO
Hace unas semanas, jóvenes de toda Latinoamérica llegamos a Guanajuato, México, para estudiar el Diplomado en Competencia Política y Humanismo en el siglo XXI, promovido por la Fundación Konrad Adenauer Stiftung Montevideo y la Fundación Rafael Preciado.
Los participantes compartimos las problemáticas que nuestros países afrontan y que curiosamente son muy semejantes. En este sentido, analizamos el proceso que en algunas regiones de América Latina ha provocado la pérdida de estabilidad política y económica.
Con estas luces, Mariana Gómez del Campo, Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN Y Vicepresidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), nos explicó los riesgos de las políticas que la izquierda está posicionando en nuestra región y nos recordó que es a través de la defensa de las causas ciudadanas, como la lucha por la erradicación de la pobreza, es que podemos ser verdaderamente humanistas.
Además, Mariana nos instó a colaborar con que los partidos políticos representados en los jóvenes ahí reunidos -partidos con principios de centro humanista- sean fortalecidos por medio del apoyo mutuo internacional, trabajando en el objetivo común de la defensa de la democracia, los derechos humanos y las libertades, en resumen, seguir trabajando por ser el bloque latino que defienda la democracia.
Para todo esto, los partidos debemos capacitarnos y aprender a comunicar mejor nuestros principios humanistas y propuestas, con disciplina, compromiso y trabajo en equipo. El riesgo de no hacerlo, de no asumir este reto es el riesgo del desgaste de los principios democráticos, ante una oleada de autoritarismo disfrazado de democracia en la región.
Y es que defender los valores democráticos es fundamental, de ello estamos convencidos. En este sentido otro de los conferencistas, José Manuel Olivares, afirmó que tal pareciera que en muchos lugares de América Latina no se ha dimensionado todo lo que la democracia representa y permite.
Y es que José Manuel es venezolano y diputado exiliado por el régimen de Maduro. Él nos pidió ver las señales de las acciones de los gobiernos populistas y no permitir que lo que pasa en Venezuela suceda en el resto de América Latina.
Para él su país erró en un principio porque las personas no se dieron cuenta de que, por medio de la democracia, también podía llegar al poder una persona que destruiría el sistema democrático. En ello, identificó un factor que considera clave: que las personas mejor capacitadas no se interesaron en hacer política y le dejaron esa grande tarea a otros que no entendían el sentido de la palabra “servicio”.
Venezuela entonces, estaba en una época de bonanza económica, por lo que los mejores cuadros se preocuparon únicamente de su esfera de intereses individuales y decidieron no ocuparse de su país. José Manuel centró nuestra atención en un punto importante, la falta de interés en la política fue uno de los factores que derivó en la dictadura, situación que podemos identificar en la mayoría de los países de América Latina.
Con la dictadura, Venezuela se enfrentó entonces al cierre de medios de comunicación, a la censura, al bloqueo de medios digitales, por mencionar solo algunas de las consecuencias de represión que se vivieron. Ahora, si bien hay muchos países que aún no se enfrentan a esto, no podemos permitirnos llegar a ese límite, como el Diputado en el exilio, José Manuel Olivares mencionó, la “democracia es un tesoro”, no podemos permitir su desgaste, ni el retroceso de las libertades que tantos años y tantas vidas ha costado.
Ante estas reflexiones, integramos equipos con miembros de diferentes nacionalidades que llevamos la experiencia vivida de cada uno de nuestros países y los partidos políticos a los cuales pertenecemos, para la presentación de un reto académico, el cual consistía en plantearnos soluciones, desde el pensamiento centro humanista a los problemas que identificamos, y cómo desde el trabajo partidista, podríamos estructurar una estrategia eficaz para atenderlos.
Entre las propuestas presentadas estuvieron el que los partidos se planteen también soluciones a los problemas compartidos por los países de la región, como la migración o la defensa de la democracia, y, como nos expuso Carlos Castillo, quien hablaba del centro político en el escenario mundial, afrontar los grandes retos del siglo XXI desde una perspectiva humanista, considerando el entorno global, pero con acciones locales.
Otro de los aspectos señalados como relevantes es la necesidad de repensar la comunicación política, saliendo a las calles, difundiendo los principios humanistas y su perspectiva de solución. En este último sentido, una de las propuestas fue apostarle a la formación y capacitación de quienes participan en los partidos, para que estos puedan presentar ante la ciudadanía a personas preparadas y con valores políticos consistentes con el humanismo.
Tal y como mencionaban los conferencistas alemanes, Dr. Erik Voigt y Tristan Martens, para que funcione un sistema, los políticos deben formarse.
Tras este ejercicio partimos de vuelta a nuestros países con el firme compromiso de utilizar lo aprendido en fortalecer la Democracia, a través de impulsar que nuestros partidos se consoliden en la defensa de los valores humanistas y en que escuchen y entiendan las causas ciudadanas en América Latina.
Seguimos, aprendiendo los unos de los otros, extendiendo la red de jóvenes demócratas que trabajan unidos por la misma causa. Estoy convencida: hay esperanza para la democracia en América Latina.
#SomosLaKAS.
EL ROBO DE ARTE SACRO EN TEMPLOS MEXICANOS: UN DELITO QUE PUEDE PREVENIRSE.
Por Comunicación Social publicado 2019-12-21
POR: MTA. RITA SUMANO GONZÁLEZ
El Colegio de México
En nuestro país, las iglesias, capillas y demás templos religiosos católicos constituyen importantes centros de socialización. Estas edificaciones y los bienes muebles contenidos en ellas son relevantes para aquellos que profesan la religión, pero independientemente de su valor espiritual, también son centros de socialización donde se llevan a cabo bodas, bautizos, conciertos, fiestas patronales, ferias, charlas, retiros, visitas turísticas, etc. Son monumentos, parte de nuestro entorno, marcadores en el paisaje, hitos arquitectónicos, testigos de nuestra historia, fuente de identidad regional y motivo de orgullo nacional.
En términos legales, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos (LFZMAAH), emitida en 1972, considera que “Los inmuebles construidos en los siglos XVI al XIX, destinados a templos y sus anexos; arzobispados, obispados y casas curales; seminarios, conventos o cualesquiera otros dedicados a la administración, divulgación, enseñanza o práctica de un culto religioso (…)” así como “los muebles que se encuentren o se hayan encontrado en dichos inmuebles (…)” son “monumentos históricos”, propiedad de la nación, inalienable e imprescriptible. En otras palabras, los recintos religiosos de factura anterior al año 1900 y los bienes contenidos en ellos, no se deben alienar (vender o transferir) y la posesión del Estado sobre ellos nunca prescribe (LFZMAAH, 1972, Art. 27 y 36).
En esa misma ley, el Art. 2 establece que es el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) el organismo que tiene la obligación de velar por la conservación, investigación y difusión de la enorme riqueza contenida en nuestras iglesias. Sin embargo, es frecuente que el INAH no llegue a todos los lugares donde debiera, que esté falto de presupuesto o no disponga de personal suficiente para cubrir los numerosos sitios que deberían estar bajo su resguardo. Frecuentemente, es la población la que se organiza para dar mantenimiento a los recintos religiosos a través de comités presididos por un mayordomo o fiscal principal, designado por el pueblo con base en su probidad, honestidad y reconocimiento dentro de la comunidad. El fiscal suele compartir la responsabilidad del cuidado de la iglesia con los miembros de su familia o su gente más allegada y en algunos sitios, se designa a una persona o familia para cuidar de una pieza, sea pintura, platería o escultura. Las obligaciones y términos en que estos “custodios” cuidan a su iglesia varían según los usos y costumbres de cada población, la extensión del templo, el tipo de devoción, etc.
Aunque la organización cambie, existe un continuo que define a todos estos tipos de socialización: su profundidad histórica. Varios siglos articulan a las poblaciones con sus creencias religiosas, por lo que el pasado tiene una relevancia central en la acción social presente y en las expectativas futuras. No se trata solamente de una devoción a Santa Rosa de Lima -por poner un ejemplo-; se trata de un vínculo histórico, espiritual e identitario con una Santa Rosa de Lima particular que está en un templo específico. Los objetos contenidos en las iglesias (pinturas, esculturas, platería, textiles, acabados arquitectónicos, mobiliario, instrumentos musicales y demás) son un vehículo entre las poblaciones y su pasado.
Paradójicamente, la riqueza y profundidad histórica de nuestras iglesias las hace susceptibles a varios riesgos, el más frecuente de ellos es el robo, pues la originalidad y belleza de muchos objetos litúrgicos hace que tengan un valor de mercado elevado. Tristemente, el robo de arte sacro en México es mucho más frecuente de lo que creemos, y muchas de esas piezas terminan en el extranjero, en galerías, casas de subasta, museos y colecciones privadas. La cifra oculta en este delito es alta (pues suele no denunciarse), pero se tienen datos oficiales que aseguran que entre el año 2000 y 2015, se presentaron 349 robos en recintos religiosos, que despojaron a las comunidades de 1077 objetos, entre esculturas, pinturas, platería y otros. Esto se traduce en un promedio de 6 objetos robados de nuestros templos cada semana, a los que debe sumarse una cifra oculta aún mayor (1115100031615, 15 de junio de 2015).
Al suscitarse un robo, el agravio que siente la población es elevado. Tras la ausencia del objeto de su devoción, la gente dice sentirse profundamente triste, desorientada, culpable de no haber sabido cuidar su templo y de no haber apreciado a los objetos cuando se les tenía. También puede llegar a señalar y culpar al mayordomo o comité a cargo, creándose divisiones y rencillas, y al presentarse otro tipo de desgracias en la localidad, se le suelen atribuir a la ausencia del santo. Cuando el ladrón es hallado en flagrancia, los sentimientos de indignación pueden llevar a la población al linchamiento, pues el robo constituye una acción desencadenante que agravia los valores sociales y las normas culturales de la comunidad (Gamallo, 2013:128).
A menudo, las poblaciones de origen se sorprenden al enterarse que su objeto devocional puede tener un valor económico más allá de su valor simbólico y espiritual. En este sentido, existe un latente conflicto entre la forma en que una comunidad otorga o interpreta su patrimonio cultural como algo valioso, y la forma en que este mismo objeto se descontextualiza para asignársele un valor de mercado. Mientras que para la comunidad una escultura es objeto de devoción, orgullo e identidad; para el llamado “mercado del arte”, el valor radica en su belleza o potencial decorativo, en su autenticidad y precio. La ausencia de un objeto devocional agravia también a la investigación y el estudio del pasado, pues se descontextualiza al monumento, se impide una lectura iconográfica completa del recinto y se le despoja de una parte de su historia.
Una vez que ha sido robado un objeto de arte sacro, el camino hasta su recuperación es arduo y tardado, y llegan a pasar décadas antes de que siquiera pueda ser ubicado. Muchos factores obstaculizan las investigaciones y la procuración de justicia y aquí no tendremos suficiente espacio para abordarlos, pero baste decir que la falta de catálogos institucionales, la falta de capacitación de algunas autoridades y la poca armonización de las leyes de países “consumidores” de bienes culturales con la legislación nacional y los convenios internacionales en la materia, hacen que recuperar y/o repatriar un monumento histórico mueble sea verdaderamente complejo. Por esto, como habitantes, ciudadanos, feligreses y mexicanos, debemos virar nuestra atención hacia la prevención del delito. Dejo en las siguientes líneas algunas recomendaciones básicas para prevenir el robo en recintos religiosos, extraídas de la experiencia y de los manuales de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -UNESCO- y del Consejo Internacional de Museos -ICOM- en la materia (Thefo, 2012; ICOM, Object ID).
- Hacer un inventario. En caso de robo, para poder recuperar la pieza, resulta indispensable contar con una fotografía que demuestre fehacientemente que el objeto estaba al interior del templo, por lo que es fundamental que todos estén registrados con fotografías de buena calidad y descripciones precisas. El inventario debe incluir la ubicación del objeto, sus medidas máximas, fotografías de detalles, descripción de materiales y características particulares como firmas, fechas y signos de deterioro. Es importante revisar cada cierto tiempo que las cosas sigan estando en su lugar y tener varias copias del inventario en distintos formatos y lugares. También, mantener el templo limpio, ordenado y sin acumulaciones, facilita que se pueda identificar rápidamente si algo ha desaparecido.
- Hacer un análisis de riesgos. Por un momento, debemos pensar como ladrón y preguntarnos: ¿Es este objeto valioso? ¿Sería fácil robarlo? ¿Es fácil acceder al recinto por puertas, ventanas o por el campanario? ¿Cuándo tiene el templo menos vigilancia? ¿Qué tanto están comprometidas las autoridades religiosas con la preservación del recinto? ¿Dónde podría esconderme al interior de la iglesia? ¿Qué objetos podría llevarme con mayor facilidad?
- Trazar un plan de protección. Una vez identificados los riesgos, éste debe considerar los siguientes puntos:
- Reforzar puertas y ventanas por las que se pudiera entrar al templo cuando no está siendo vigilado y cerrar los lugares en donde se pudiesen esconder los ladrones durante el día (como los confesionarios o retablos).
- Adoptar medidas disuasorias que eviten que los objetos puedan ser fácilmente tomados de donde están, como mantener las cosas pequeñas bajo llave o en vitrinas, o fijar objetos a mesas y retablos. Esto último, debemos hacerlo con métodos no invasivos y que respeten la estabilidad de las piezas.
- Reforzar la vigilancia. Idealmente, un templo debería estar vigilado las 24 horas por voluntarios o personal capacitado, pero sabiendo que esto no necesariamente es posible, debemos crear la impresión de que siempre se encuentra alguien custodiando. Se pueden organizar rondines de vigilancia, instalar circuitos de videocámaras, alarmas o luces con sensores de movimiento. Se puede poner música suave para reforzar la idea de que hay gente presente o un timbre que avise cuando alguien entra o sale. Asimismo, debemos cuidar de no dejar escaleras cerca de bardas o del campanario y mantener un control de quién tiene y cuántas copias hay de las llaves del templo.
- Controlar y comunicarse con los visitantes. Puede hacerse por medio de señales o avisos que indiquen cuáles son las reglas de visita: cuál ruta deben seguir, si están siendo videograbados, si deben guardar silencio, si está prohibido comer, usar flash, etc. Al encontrarnos con algún visitante, conviene saludar cordialmente de forma que quede claro que se les ha visto e identificado. De ser posible, no permitir la entrada al templo con bultos grandes y en horarios durante los cuales no exista vigilancia.
- Hacer un plan de difusión. Es importante que los líderes religiosos, la población en general y las autoridades locales estén conscientes del valor patrimonial de los objetos contenidos en los templos. Por medio de carteles, conferencias, folletos o avisos explicativos se puede llevar a cabo esta labor e invitar a la población a mantenerse alerta y reportar cualquier actividad sospechosa con la autoridad local.
En caso que se suscite un robo, las horas que le siguen son cruciales para poder recuperar el objeto. Si nos encontramos con la escena del crimen, debemos procurar no tocarla ni alterarla, pues datos como huellas dactilares, de zapatos, objetos olvidados y hasta colillas de cigarros podrían ser relevantes para la investigación. Recordar si se vieron personas, vehículos o sucesos extraños en torno al templo en los días anteriores pueden ser datos muy útiles para ubicar a los culpables. Por supuesto, habrá que tener a la mano el inventario, pues con este se podrá identificar el objeto robado y, si todo sale bien, recuperarlo.
Es necesario apuntar que el robo de monumentos históricos muebles es un delito federal, por lo que es fundamental presentar una denuncia directamente ante la Fiscalía General de la República (FGR), que es la que persigue este tipo de delitos a través de su Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra el Ambiente y Previstos en Leyes Especiales (UEIDAPLE). Si se denuncia ante un Ministerio Público del fuero común, es posible que éste no sepa cómo atender el caso; si se da aviso al sacerdote pensando que éste va a poner la denuncia, debemos considerar que se han dado casos en donde es el propio párroco el que propicia el robo; si se advierte al INAH, es posible que se tomen tiempo para presentar la denuncia, tiempo que es crucial para poder recuperar el objeto y atrapar a los culpables. La denuncia ante FGR puede hacerse vía correo electrónico, presencial o incluso vía telefónica, y puede ser anónima.
La protección del patrimonio cultural mexicano debe ser una labor de todos y un compromiso con las generaciones venideras. Como habitantes, ciudadanos y feligreses, debemos tener en cuenta que jugamos un papel central en la protección de nuestros recintos religiosos, y que medidas sencillas pueden reducir sustancialmente el riesgo de que sufran un robo.
Referencias
Gamallo, Leandro. (2013). Los linchamientos en México: una tipología posible, Vázquez y Aibar (coords.), Procesos políticos de América Latina. Una lectura crítica del neoliberalismo, México: FLACSO, pp. 17 – 47.
International Council of Museums. Object Identification (Object ID). Recuperado de http://archives.icom.museum/object-id/index_span.html
Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, Diario Oficial de la Federación, México, 6 de mayo de 1972.
Solicitud de Información Pública 1115100031615 (15 de junio de 2015). Recuperado de www.infomex.gob.mx
Thefo, Stéphane (2012), Securing Heritage of Religious Interest, París, Francia: UNESCO- Interpol.
LA REPRESENTATIVIDAD SUSTANTIVA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS EN LA INTEGRACIÓN DE AYUNTAMIENTOS. ASIGNATURA PENDIENTE.
Por Comunicación Social publicado 2019-12-21
POR: ALEJANDRO VELÁZQUEZ
«Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘Cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia»,
Eduardo Galeano.
La nación mexicana tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas. Así lo estatuye la constitución política de los estados unidos mexicanos (CPEUM)[1] y así se advierte día a día en todos los ámbitos de la sociedad actual. Consciente de su composición pluricultural, el Estado ha procurado el reconocimiento de los pueblos y comunidades originarias en su sistema normativo con la premisa de garantizarles a aquellos mejores condiciones económicas, sociales y culturales.
En materia electoral, no obstante, subsisten retos que superar para la población originaria. Si bien la disposición constitucional citada vincula a las congresos locales a reconocer y regular la participación y representatividad indígena en la integración de los ayuntamientos, lo cierto es que en el caso de los municipios potosinos con población mayoritariamente indígena no existen ediles emanados de esos pueblos y comunidades.
Aún y cuando la reforma en materia de derechos humanos de 2011 esbozó la voluntad de parte del estado mexicano para optimizar el goce y ejercicio de los derechos indígenas, sus integrantes se enfrentan a la realidad de las democracias modernas y las limitaciones que éstas les han ido imponiendo a su participación política.
Lo anterior obedece a que las legislaciones locales en materia electoral, como la potosina, no han establecido acciones afirmativas que se traduzcan en una tutela efectiva para la participación de los integrantes indígenas no solo en sus asambleas comunales, sino también, en la participación sustantiva de los mismos en la integración de los cabildos de los municipios a que pertenezcan.
Esos mecanismos de tutela debieran implicar desde el acceso de los pueblos originarios a una legislación electoral editada en su dialecto, pasando por la convalidación de sus asambleas por el organismo público local electoral y decantando en la vinculación de los institutos políticos que permita la postulación de candidatos con adscripción indígena a cargos de elección popular.
La reforma en derechos humanos de 2011 y su repercusión en la electoral de 2014 a nivel federal y en 2017 en lo estatal, no definieron los cauces para garantizar el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a participar de manera activa en las decisiones políticas de sus ayuntamientos ni mucho menos el de ser votado. Si bien la ley electoral vigente en el estado impone en su artículo 297 la obligación a partidos políticos y candidatos independientes a postular en sus planillas para la integración de ayuntamientos a personas indígenas, se carece de los mecanismos que permitan el acceso efectivo de estas últimas a la integración de los cabildos.
Si bien la génesis del problema pudiera radicar en la nula divulgación de los derechos político electorales editados en lenguas originarias, como la náhuatl, y las omisiones al respecto en que incurren tanto organismos electorales como institutos políticos, lo cierto es que la tutela legislativa y jurisdiccional no corresponde, tampoco, al paradigma constitucional de nación pluricultural que, respetando y reconociendo las diferencias, allane la exclusión, segregación, pero sobre todo, la simulación que obstaculiza la participación sustantiva de las comunidades indígenas en la construcción democrática de nuestra entidad.
Ante un escenario en el que no basta la enunciación de los derechos electorales de los pueblos originarios, cobra vigencia el razonamiento de Norberto Bobbio respecto a que, en materia de derechos humanos, no basta su reconocimiento y positivización por parte del estado, sino que se habrá de trabajar en garantizar a plenitud el ejercicio fáctico de los mismos.[2]
En un sistema normativo electoral que se asume pluricultural y heterogéneo, es imprescindible atender entonces a la cosmovisión de los sujetos del derecho: a sus usos, costumbres y creencias; a considerar que los procesos deliberativos y electivos de la mayoría de esos pueblos originarios se llevan a cabo en asambleas públicas, donde la calidad moral y el prestigio de los aspirantes se delibera durante largas jornadas a efectos de designar a quien consideran la persona más apta para representarlos.
Resulta ineludible la implementación de mecanismos y acciones afirmativas que resulten eficaces y decanten en una representatividad sustantiva en los ayuntamientos con población mayoritariamente indígena en los cuales, las regidurías de representación proporcional debieran reservarse para aquellos ciudadanos reconocidos, mediantes los usos y costumbres de las comunidades y pueblos originarios, como sus legítimos candidatos.
Se ocupa también, una justicia electoral que garantice la máxima tutela de los derechos electorales de los pueblos y comunidades originarias, desde el acceso a una defensoría pública especializada con sede en la región huasteca hasta la publicación de los autos, acuerdos y resoluciones traducidas a la lengua del actor de un juicio para la protección de los derechos político electorales del ciudadano.
Sólo con acciones afirmativas y mecanismos de tutela como las propuestas podremos no sólo garantizar una participación activa de nuestros pueblos originarios en el quehacer político local sino que, también, al hacerlos partícipes en la toma de decisiones, fomentaremos su identidad preservando su bagaje cultural, histórico y artesanal que forma parte de nuestra composición pluricultural como nación.
Bibliografía.
Anaya, S. James, Los pueblos indígenas en el derecho internacional, Madrid, 2005. Trotta/Universidad de Andalucía.
Aparicio, Marco, Los pueblos indígenas y el Estado. El reconocimiento constitucional de los derechos indígenas en América Latina, España, CEDECS, 2002.
Bartolomé, Miguel Alberto, Procesos interculturales. Antropología política del pluralismo cultural en América Latina, México, Siglo XXI, 2004.
Bobbio, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, trad. de Jorge Binaghi, Barcelona, Altaya, 1998.
Galeano, Eduardo, Las venas abiertas de América Latina, Buenos Aires, Siglo XXI, 1971.
Rouland, Norbert et al, Derecho de minorías y de pueblos autóctonos, México, Siglo XXI, 1999.
Zafra, Municipios de sistemas normativos internos. Elecciones 2013, México, Texto Inédito, 2014
[1] Artículo 2, párrafo segundo.
[2] Bobbio, Norberto, El problema de la guerra y las vías de la paz, trad. de Jorge Binaghi, Barcelona, Altaya, 1998, pp. 129 y ss.
¿DEMOCRACIA CUESTIONADA?
Por Comunicación Social publicado 2019-12-21
POR: NEREIDA CERVANTES FACUNDO
Me gustaría iniciar con las palabras del Filósofo Enrique Dusell, que me parece que es una buena manera de explicar en sencillas palabras lo que actualmente estamos observando en nuestro continente: “El poder político no es dominación, es obediencia a las exigencias que el pueblo pide al político y que este debe responder, entonces hay que escuchar primero”. “Es escuchar al otro, debe escuchar al pueblo porque el pueblo es la sede del poder, no el Estado; el Estado no tiene soberanía, la tiene el pueblo”.
Partiendo de esta premisa, dicha aseveración la podemos entender desde las teorías iniciales del contrato social, desarrolladas en el siglo XVl, para justificar el origen y el propósito del Estado, que implica la intervención de sus órganos en asuntos determinados, es decir, qué es lo que debe estar sometido a control gubernamental.
En este sentido, entender un régimen político democrático, implica al menos desde la cultura occidental, que cumpla con ciertos elementos, como por ejemplo elecciones libres, competitivas y en condiciones de igualdad ciudadana, un Estado de Derecho y un sistema de equilibrios, un régimen de libertades públicas (pensamiento, organización, movilización, petición) y finalmente un orden social orientado a la justicia que garantice el acceso a derechos fundamentales. De esta manera, el pluralismo, la diversidad, la tolerancia, la participación, el respeto y reconocimiento al otro, la libre determinación o autonomía, son principios que deben ser garantizadas por el Estado.
Sin embargo, actualmente la democracia no es más que una expresión de la lucha política entre diversos actores que integran un sistema político y social mundializado, los cuales sin lugar a dudas condicionan con sus demandas, acciones y omisiones el resultado de la estructura y funcionamiento del orden político democrático, con sus inevitables consecuencias como la desigualdad y tensiones sociales.
En Latinoamérica, la tensión que se ha venido presentando en la última década ha tenido diversas aristas, que se presentan entre las cuestiones referidas al individuo y aquellas asociadas a intereses más colectivos, por ello las críticas que se pueden originar al régimen democrático provengan igualmente de conservadores y revolucionarios, de izquierda y derecha, de liberales y mercantilistas, guerrilleros y militares, que traen aparejadas al fin y al cabo, concepciones éticas diferenciadas.
Quizá, lo importante de dar sentido a la democracia es que permite ubicar con claridad las competencias y legitimar a los respectivos actores que representan y que les corresponde el tratamiento y la resolución de las cuestiones de fondo planteadas en la vida social, económica y cultural de cada país.
La recepción de demandas por parte de la población supone respuestas viables, esto nos lleva a pensar que la separación entre democracia y satisfacción de las expectativas de la población tiene implicaciones, como por ejemplo, el proceso deslegitimador que sigue a tal separación, lo que al curso del tiempo inevitablemente desemboca en una crisis de gobernabilidad y abre espacios a formas autoritarias de ejercicio del poder público, bajo el espejismo de una supuesta eficacia y un orden aparentemente estable.
Por su parte, los Organismos Internacionales como la CEPAL, ya desde hace más de una década, daban cuenta del creciente alejamiento de los sectores medios respecto de los servicios sociales, dada la privatización de la educación y la salud y su encarecimiento, entre otros fenómenos, vinculados a la revelación contundente de que la falta de dinamismo y la vulnerabilidad de las economías frente a los nuevos escenarios de la globalización, así como las deudas del Estado en materia de equidad y sus efectos sobre la desigualdad distributiva, ponen cada vez más en riesgo la cohesión social y la estabilidad política en la región (CEPAL …[et al], 2007).
Bajo este contexto, encontramos que en las últimas semanas se ha venido vislumbrando, un panorama que da cuenta a lo que ya se había pronosticado años atrás, los enfrentamientos en Bolivia, por acusaciones de fraude electoral, o en Chile por factores de desigualdad, Ecuador por la eliminación de los subsidios a los combustibles, en Haití por la escasez de gasolina y alimentos o cuestionamientos a los dirigentes de los países por sus actuaciones, como los casos del presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, que ha enfrentado manifestaciones que exigen su renuncia ante el juicio por narcotráfico a su hermano en Estados Unidos, mientras el mandatario peruano, Martín Vizcarra, disolvió el Congreso en el marco de una larga crisis política por casos de corrupción.
De lo anteriormente reseñado, podemos entender que las diversas protestas y crisis políticas, están dirigidas a visibilizar las carencias de los diversos grupos, sin importar la tendencia política del gobierno en turno.
Ante este panorama, a nivel internacional también se ha notado una creciente preocupación por encontrar soluciones y lograr, un cierto consenso, partiendo de la base de iniciar los debates políticos y académicos en la forma de cómo entender la democracia actual, la garantía de los derechos fundamentales y en general de las políticas públicas como parte de las obligaciones del Estado para el cumplimiento efectivo de los derechos asociados a la existencia de una ciudadanía social, en términos de acceso a activos, ingresos y muy especialmente, de servicios, en particular lo que conocemos como DESC.
En este sentido, los rasgos esenciales de la vida política democrática, muestran que el marco institucional de actuación para lograr la vigencia de los derechos humanos es precisamente la democracia.
La literatura especializada, que plantea una visión de Estado con enfoque de derechos, coincide en reconocer que los principios sobre los que se fundan las nuevas políticas públicas, deben incluir la universalidad, incluyen la exigibilidad, la participación social, la integralidad y la progresividad.
El enfoque en derechos, es también un criterio ético toda vez que constituye una forma particular de asumir el papel del Estado y una forma de accionar y movilizar la maquinaria y el poder estatal para lograr el desarrollo. Dicho modelo de desarrollo responde al de expansión de capacidades o libertades propuesta por Amaryta Sen, que se formuló en el informe del PNUD de 1994, el mismo que difiere del enfoque de necesidades radicales o básicas (needs-based approach) y del enfoque utilitarista (cost-based analysis) en los criterios para adoptar decisiones de política pública. ( Alzo, 2014:55)
Asimismo, el investigador Alza Barco, señala que el enfoque de derechos da también la posibilidad de superar los análisis meramente utilitarios que focalizan la atención allí donde los recursos llegan a mayor población, aun cuando los problemas sean menos serios; o la mera búsqueda de impacto cuantitativo, que suele llevar a decisiones más tendentes a intereses electorales.
De esta manera da prioridad a la asignación de recursos a aquellos tipos de violación de derechos más severos aunque sólo sean afectados un pequeño número de personas, sin perjuicio de atender aquellos menos graves que afectan a un gran número de personas. Sin duda, la exigencia de atención es aún mayor cuanto más integral. La persona humana deja de ser aquí un consumidor o usuario, para pasar a ser un ciudadano que se apropia, exige y realiza sus derechos. (Alzo, 2014).
Desde este punto de vista, la existencia de un nuevo espacio público se expresa en lo siguiente:
- a) Arreglos institucionalizados de participación deliberativa sobre las decisiones públicas y sus resultados, que se traduzcan en incidencia y exigibilidad sobre los derechos instituidos.
- b) Gestión de la información y comunicación con la ciudadanía, para asegurar exigibilidad e incidencia.
- c) Arreglos de co-producción público-privada, que creen sentido de comunidad y responsabilidad social.
- d) Valores de los directivos públicos consistentes con la construcción de ciudadanía (Compromiso Social – Corresponsabilidad – Regulación Social – Deliberación…).
Para concluir, me parece importante destacar que tanto el individuo, las instituciones y la cultura, deben de combinarse de manera coherente para armonizar precisamente el equilibrio entre la persona humana, la sociedad, el Estado y la Naturaleza, lo cual hace que la democracia como sistema político por fundamento, finalidad y función, brinde la red institucional que permita el desarrollo y estilo de gobernanza que garantice el efectivo cumplimiento de los derechos humanos, lo que a mi juicio la presente administración debería de cuestionarse si realmente está existiendo una efectiva relación entre el ejercicio de poder y las exigencias sociales.